miércoles, 10 de marzo de 2021

El arte de tener razón (aunque no la tengas)


Para quien tiene que negociar y argumentar, es recomendable leer el breve tratado ”Dialéctica Erística” de Arthur Schopenhauer. Una muestra:

Son muy pocos los que piensan, pero todos quieren tener opiniones. ¿Y qué otra cosa les queda más que tomarlas de otros en lugar de formárselas por su propia cuenta?”… “Los pocos que son capaces de sentido crítico estarán obligados a callar (para no pasar como espíritus inquietos que se rebelan contra lo generalmente aceptado o por sabidillos que quieren ser más listos que el mundo entero) y solo pueden hablar aquellos que, del todo incapaces de tener una opinión y juicio propios, no son más que el eco de las opiniones ajenas. Y además son los defensores más apasionados e intransigentes de esas opiniones”.

En su estratagema nº 30 para ganar los debates (donde se engarza la cita anterior), Schopenhauer defiende utilizar como autoridad esa verdad generalmente aceptada, aunque la misma sea cuestionable, si el adversario considera su universal aceptación como suficiente motivo para darle validez.

Es una estratagema muy utilizada en los debates políticos donde no se trata de convencer al contrario (ni siquiera de vencer con la fuerza de los argumentos) sino de parecer que venciste, aunque ambos contendientes sepan de la falacia de la verdad universal invocada. La diferencia aquí es que en la estratagema de Schopenhauer se aprovecha de la credulidad del contrario y en los debates políticos se aprovechan de la credulidad de los ciudadanos.

En realidad debería ser, como escribió Epicuro, que en una disputa gana más el que pierde, porque es el que más aprende; pero entre el público poco formado o poco atento, los resultados exigidos y los egos exigentes, esto no viene a ser sino puro idealismo ¿no?


En resumen: recomendable la lectura de este breve tratado que se publica generalmente con el título de El arte de tener razón.

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