sábado, 10 de noviembre de 2012

Un foco sobre lo positivo de nuestra economía

Reconoceré que, apesadumbrado por los múltiples impactos negativos que vengo recibiendo insistentemente, llevo pesimista una temporada sobre la situación económica y empresarial. Cierto es que el entorno (acción de las Administraciones, sector financiero, entorno económico y social...) no hace fácil sacar a la luz la visión optimista, pero también es verdad que, muchas veces, las cosas pueden hacerse cambiar cuando cambia el foco, centrándose en percibir lo positivo en lugar de en lo negativo que ahora tanto nos rodea. Dijo Onasis que "es en los momentos más oscuros cuando debemos concentrarnos en ver la luz". Nos lo recordaba nuevamente ayer nuestro compañero José Ángel Martínez en una conferencia del Club de antiguos alumnos del IE en Toledo.

Aquí dejo un vídeo que se centra en lo positivo, en los activos que tenemos y en las fortalezas en las que debemos apalancarnos. Creo en las personas, en su voluntad e inteligencia, y en que sabremos ser capaces de aprovechar estas capacidades y recursos para, a pesar de las dificultades, reactivar lo que tenemos y crear nuevas iniciativas que nos beneficien como sociedad.



Solo añadiré una cosa más: apoyo a los empresarios y emprendedores. Pero de verdad. No quieren ayudas ni nuevos organismos; solo quieren un entorno administrativo y legal transparente y amigable para desarrollar su creatividad, sus proyectos e inversiones sin obstáculos ni rigideces.

jueves, 12 de julio de 2012

"Los retos del empresario de hoy", artículo en La Tribuna

Para conmemorar el 30º aniversario de la constitución de la Confederación Regional de Empresarios de Castilla-La Mancha (CECAM CEOE-CEPYME), presentábamos hace escasas fechas en Toledo el libro “Grandes Empresarios de Castilla-La Mancha” (disponible en LID Editorial), promovido por la Confederación y que recoge la biografía de 55 empresarios, el primero y más antiguo de ellos nacido en 1.834.

La lectura de estas biografías concita muchas reflexiones pero, sin duda, una parte crucial del valor de la misma está en obtener enseñanzas que sean aplicables a los empresarios y a la situación actual. Solemos aprender con facilidad de nuestras experiencias, pero más difícilmente de las de los demás. Ésta es una buena oportunidad.

Todos los valores y actitudes que se perciben en los empresarios biografiados en este libro son aplicables al empresario de hoy: entusiasmo, esfuerzo, perseverancia, fe en sí mismo y en el proyecto, capacidad de adaptación al entorno, creatividad, tolerancia al riesgo, prudencia, capacidad de toma de decisiones, liderazgo y equipo, foco siempre en el cliente…

Cabe la duda de si las situaciones que estos empresarios vivieron son realmente comparables a las de hoy en día. Muchos de estos empresarios y empresas han sobrevivido literalmente al hambre y a la guerra: en ese sentido, la situación actual, con sus patentes dificultades, es solo un pequeño escollo comparado con las que ellos afrontaron. Sin embargo, el mercado actual es mucho más abierto y global que entonces y, como tal, mucho más competitivo, lo que hace más difícil triunfar y obliga a un esfuerzo adicional para gestionar la empresa con la máxima habilidad y eficacia. La carestía de financiación es otro factor diferencial que complica la situación actual, dificultando la inversión y el crecimiento.

Por economía de espacio, debo citar solo una de las muchas lecciones del pasado contenidas en este libro. Me llama la atención aquella de que, al poner en marcha un proyecto, la idea (en contra de lo que se suele predicar) siendo importante, no es lo más trascendente. Como dijera Napoleón, la victoria pertenece al perseverante, y es precisamente la constancia (o su falta) lo que hace que buenas ideas queden en el camino mientras que otras, quizás menos creativas, suponen grandes triunfos empresariales y personales. Lección ésta muy aplicable al “emprendedor” actual.

Y en cuanto al momento presente, a la luz de lo leído y del nuevo entorno, vienen a la mente algunas reflexiones:

  • La importancia de la formación directiva: existen dos prototipos empresariales que conviene superar; la del empresario sin recursos hecho a sí mismo y la de la persona que triunfa por el mero hecho de tener una idea brillante. Del segundo asunto ya hemos hablado, y del primero, téngase en cuenta que las habilidades y preparación que se requieren para ser empresario son cada vez mayores, que las áreas de la empresa son cada vez más amplias y más complejas, y sobre todo que la competencia se internacionaliza y es mayor y más exigente, lo que requiere, por tanto, mayor capacidad directiva para competir y triunfar.
  • Orientación internacional: las empresas deben encontrar los cauces para internacionalizar en lo posible su actividad. El nuevo emprendedor, por su parte, debe nacer ya, siempre que ello sea posible, con una vocación cien por cien internacional.
  • Liderazgo: si siempre ha sido una característica esencial para dirigir una empresa, la capacidad para gestionar y dirigir personas es un elemento diferencial imprescindible hoy en día, que puede marcar la diferencia entre una empresa promedio y una empresa de éxito. El “saber hacer” es la competencia clave de las empresas y ésta radica en las personas, siendo responsabilidad del empresario el saber elegir a las adecuadas y motivarlas en el proyecto.
  • Tecnología: el uso de las nuevas tecnologías debe ser una habilidad transversal en la empresa y debe estar por tanto en la mente del empresario. Si existen nuevos canales de comunicación con el cliente, estos deben ser conocidos y rentabilizados.

La toma de decisiones debe basarse siempre en una adecuada combinación de experiencia, análisis del nuevo entorno, prospectiva y creatividad. Del pasado aprendemos los valores que sustentan el éxito y cómo no repetir errores. Este libro nos enseña cómo otros empresarios de éxito superaron otras dificultades, parecidas pero nunca idénticas. Conviene, no obstante, echar en ocasiones la vista atrás, desempolvar principios olvidados, volver a la simplicidad de las ideas y obtener así un soplo de aire fresco para afrontar nuestras propias dificultades. Confiamos sinceramente en que este libro inspire a muchos a tomar sus mejores decisiones empresariales.


Éste artículo firmado por mí se publicó ayer en el periódico La Tribuna

lunes, 26 de marzo de 2012

¿Cómo ser más eficiente en la gestión del tiempo? Una historia y una herramienta

Como dijo Fray Luis de León: "Decíamos ayer..."
Erase una vez un granjero muy preocupado y extremadamente atareado (vamos, como solemos estar todos normalmente), pues se le escapaban diariamente muchas gallinas del corral. El hombre corría y corría persiguiéndolas, y no tenía ni un segundo libre para descansar. Un señor que pasaba por allí, al verle correr le dijo:
- Oiga, ¡que tiene usted un agujero en la valla y por ahí es por donde se le escapan las gallinas!
- ¿Y qué pretende usted que haga? - dijo el granjero.
- Pues que arregle la valla.
- ¡No puedo! ¿Es que no ve que no tengo tiempo porque estoy todo el rato persiguiendo a las gallinas?
La obvia moraleja de este pequeño cuento (que escuché la semana pasada en el PPD que estoy cursando ahora en el IESE), es que tenemos que aprender a diferenciar lo urgente de lo importante, pues solemos dedicar nuestro tiempo a lo primero y nunca nos queda tiempo para lo segundo. Y la segunda moraleja es que, esto que parece sencillo, su aplicación luego en el día a día no lo es tanto.

Las matrices de 2x2 (tan sencillitas ellas) muchas veces nos ayudan a evidenciar cosas. Me quedo para esto con la que hizo Dwight D. Eisenhower:
Conforme a este método, se clasifican fácilmente las tareas según si son o no importantes, y según si son o no urgentes.
  • Tareas A: las tareas importantes y urgentes, deben hacerse primero.
  • Tareas B: las importantes pero no urgentes, se pospondrán pero deberá fijarse fecha para su realización.
  • Tareas C: las no importantes pero sí urgentes, deben delegarse a otra persona.
  • Y por último, las que no sean urgentes ni importantes, según otros modelos de análisis, pueden posponerse, delegarse o, sencillamente, no hacerse.
Este modelo también se suele llamar ABC (aunque a mí esto me suena más a costes, pero bueno).

PD.: Para el hacer del día a día (que decía Heráclito), nos seguimos viendo en Twitter ;)