jueves, 2 de junio de 2011

Mucho cuidado con lo que miras (en tu empresa)

Hace ya muchos años, allá por 1.924, el profesor Elton Mayo, australiano y psicólogo industrial, realizó un estudio sobre condiciones de trabajo en una fábrica de la época, convencido de que una mejora en la iluminación traería consigo una mejora de la productividad de los empleados, lo cual resultó ser cierto. Lo llamativo vino cuando se realizó el estudio contrario, esto es, se analizó al grupo de trabajo en cuestión reduciendo la iluminación hasta llegar incluso a la penumbra (una iluminación "semejante a la de la luz de la luna"): el resultado fue que la producción se incrementó en igual medida a como había ocurrido cuando se mejoró la iluminación. (Llamó la atención sobre este estudio Benoit Mahé en la presentación que nos hizo hace unos días sobre "Retail Coaching").

Estaba claro, por tanto, que existía una variable que no se había tenido en cuenta y que era la que contribuía a  aumentar la productividad de ese grupo. Finalmente, tras un largo trabajo de entrevistas, resultó que las personas participantes en el proyecto, por el hecho de ser objeto de estudio, se habían sentido valoradas como grupo en su trabajo y ello había traído como consecuencia una significativa mejora de su rendimiento. Incrementaban su productividad por el mero hecho de ser observadas (vamos, que a las personas, como a las partículas subatómicas [véase principio de incertidumbre de Heisenberg], es imposible medirnos sin sufrir alteraciones de comportamiento :) ).

En control de gestión se suele decir "dime lo que mides...". En una pyme o un autónomo, que mide menos cosas o no mide nada, habría de pensar "dime qué miras" o "dime en qué te fijas más" y te diré hacia dónde se enfocará el desempeño de tus colaboradores. Si te fijas en cuestiones poco importantes o especialmente, que no están bien enfocadas en los objetivos que realmente interesan como empresa, probablemente se están destinando esfuerzos y recursos (aún de forma no premeditada) de manera ineficiente.

En la empresa es importante tener claro en qué fijarse pues, queriéndolo o no, es en lo que se orientará el trabajo de las personas que en ella trabajan. Si, por ejemplo, una empresa se mira mucho el cumplimiento del horario y no el cumplimiento de tareas o de objetivos, tendremos personas muy presentes pero quizás ausentes mentalmente (ver vídeo), lo que es el prototipo de la baja productividad en España.

En otras ocasiones he destacado la importancia del comportamiento de los directivos en relación con el comportamiento de las personas que trabajan en la empresa. Desde la coherencia entre los objetivos de la empresa, lo que se desea de los equipos, y el comportamiento personal y ético del directivo, hasta incluso la influencia de ese comportamiento en el desarrollo profesional y personal presente y futuro de sus colaboradores (el efecto Pigmalión que comenté tiempo atrás y que también comentaba indirectamente Emilio Duró en este vídeo). Como nos viene a decir también el vídeo, dado que sabemos que comunicamos mucho más de forma no verbal que con las palabras, un estado de ánimo de crisis en el empresario va directamente reñido con un incremento de la motivación del personal o de su esfuerzo, por ejemplo, en mejorar las ventas.

Así pues, hay que empezar por cambiar uno mismo cuando se quiere cambiar la empresa, y hay que empezar a definir con habilidad en qué nos fijamos, que valoramos y qué medimos, para que las personas se orienten hacia ello.