martes, 4 de enero de 2011

Lecciones de liderazgo del General Kutuzov

Mijail Kutuzov (1745-1813) fue un famoso general ruso, héroe nacional en aquél país, que dirigió las tropas ante la invasión de Napoleón, consiguiendo finalmente expulsarle, como es bien conocido, lo que supondría la mayor derrota para el francés y el inicio de un declive que no habían conseguido hasta entonces todos los generales europeos aliados.

La descripción de su comportamiento durante la batalla de Borodino que realiza Lev Tolstoi en su novela Guerra y Paz, me resultó muy interesante y creo que da motivos para la reflexión.

Para situarnos, el ejército napoleónico se había adentrado de forma muy importante en Rusia cuando Kutuzov toma el mando del ejército ruso. Hasta entonces, Rusia había seguido una estrategia de tierra quemada, y Kutuzov decide plantar batalla en Borodino (1812), a las puertas de Moscú, en la que muchos califican como la mayor batalla de la historia de la humanidad. El resultado de la batalla es incierto, aunque inclinado al lado francés. Los rusos se retiraron más atrás de Moscú (una decisión dramática y muy criticada por todos, empezando por el propio Emperador) pero que a la postre se demostró acertada.

Lo que me resultó curioso del comportamiento del general Kutuzov en Borodino (al menos tal y como lo describe Tolstoi) es, por un lado, las grandes adhesiones que su persona concita entre la tropa y, más importante, su aparente dejadez en el transcurso de la batalla, sin dar grandes órdenes decisivas sobre la actuación del ejército, limitándose a escuchar los informes, asentir y dar ánimos a sus generales. El autor parece achacar este comportamiento a la edad del general (67 años, 6 meses antes de su fallecimiento) pero, por otro lado, esto no le supuso dificultad para tomar decisiones importantes como plantar batalla, ceder Moscú, la batalla de Maloyaroslavets o la política de acoso que mantuvo posteriormente.

En mi opinión, Kutozov tomará decisiones estratégicas importantes, pero en el transcurso de la batalla no adopta muchas decisiones (algunas sí, las más duras) porque deja hacer a quienes realmente saben hacerlo (oficiales y tropa) y tienen mejor información (están en vivo en el campo de batalla) para valorar las decisiones que han de tomarse.

Las principales lecciones de su comportamiento, plenamente aplicables a la gestión de empresas o cualquier organización son:

  • Despliegue de objetivos: todos tienen claro lo que se debe conseguir, frenar al francés antes de que entre en Moscú. Esto no siempre pasa, pues el directivo no lo tiene demasiado claro o no lo transmite bien.
  • Compromiso: en este caso, por patriotismo, el general concita vítores de la tropa a su paso. Su labor en batallas anteriores en Europa (trabajo bien hecho anterior) le generan adhesiones de sus subordinados. En la revista de las tropas antes de la batalla, Kutuzov se parará a saludar a soldados que tuvo ocasión de conocer en ocasiones anteriores, resaltando así su compromiso con las personas que habrán de realizar el trabajo. Pone en valor a esas personas como ejemplo a seguir en su compromiso con el proyecto.
  • Dotar de los recursos: esta parte es una de las principales funciones de un líder, garantizar los recursos (formación, avituallamiento, armas...). El general se muestra muy implicado siempre en este asunto, destinando personas importantes a estos cometidos.
  • No influir, dejar trabajar a quienes están a pie de obra. Como decía arriba, ellos disponen de mejor información, conocen lo que se quiere conseguir y saben cómo hacerlo.
  • Punto de referencia ante la duda: en ocasiones, nadie quiere tomar una decisión demasiado comprometida, por el efecto que ello puede tener. El líder debe ser aquí valiente: asumirá como propias todas las decisiones tomadas y el resultado final, por lo que no importará tomar alguna más. Debe actuar con la información disponible y no ser dubitativo, sino decisivo.
  • Se deja asesorar, pide opinión y la hace propia. De forma quizás un poco paternal en el libro, siempre pide la opinión de la persona que le trae una información, para valorar no sólo el dato.
  • Gestión de la información: dentro de esos recursos que los actores de la batalla necesitan está la información. Kutuzov se esfuerza de forma muy activa en que los enlaces entre batallones (los más altos oficiales en todos los casos) hagan llegar la información, aún en las peores condiciones de riesgo. Una de las funciones importantes de un líder es también ésta, destinando a ello tiempo y los mejores recursos.

El general nunca tiene una gran información de lo que está ocurriendo; de hecho, la decisión de retirarse la toma sin poder conocer a ciencia cierta la situación del frente. Una vez iniciada la batalla, sólo puede intentar garantizar los recursos y la información, y confiar en el trabajo de quienes realmente lo están realizando. En todo caso, se gane o se pierda, asumirá la plena responsabilidad del resultado. Esto es lo que los modernos llaman empowerment.

Una reflexión adicional: es conocido que las mismas soluciones no son trasladables a problemas distintos. Este tipo de liderazgo basado en dejar hacer, al cual conviene tender, sólo es aplicable a determinados perfiles de personas: comprometidas, con recursos y experiencia. Durante fases anteriores, la dirección de personas debe estar más encima, reportando más asiduamente y sobre todo acompañando hasta que se adquieren las capacidades necesarias.

3 comentarios:

Noradrex dijo...

Sin ánimo de desmerecer el post y basándome en lo poco que se de Napoleón y Borodino, es bastante probable que, independientemente de que fuese un buen militar y de su calidad como líder, los éxitos de Borodino en el campo de batalla se debiesen especialmente a la buena costumbre de entablar combate solo cuando duplicaba en fuerzas a su enemigo.

A eso, y al General Invierno claro.

Félix dijo...

Bueno, en Borodino el General Invierno no actuó, pero sí en la campaña de acoso y derribo posterior.

Efectivamente, sus efectivos para la batalla doblaban los de Napoleón, y aún con eso sus pérdidas fueron mayores.

Como deduces, no es el propósito del post el analizar la cuestión de la batalla sino utilizarla como excusa para analizar un tipo de liderazgo basado en la delegación y el dejar hacer.

Por cierto, bienvenido al blog :). Me apunto a pendientes el libro de "El efecto lucifer", es un tema que me interesa mucho, tengo varios posts sobre ese tema de la vanalidad del mal.

Clara Vega dijo...

Se dice que posiblemente Napoleón encaró las defensas rusas, (abandonado sus tácticas usuales) ordenando un ataque frontal contra los rusos. Se cree que con esto buscaba un encuentro decisivo que destruyera al ejército ruso en un solo día.
No seré yo quien ponga en duda las tácticas militares, sin embargo las consecuencias de la inmediatez en lograr resultados suele ser mala estrategia, y coincido con quienes consideran que el cortoplacismo es uno de los cánceres de nuestro tiempo.
Napoleón tendría que haber mirado más allá (en tiempo y en ángulo) del beneficio meteórico inmediato, empeñando los enormes recursos disponibles (su gran ejercito) y el conocimiento (un gran estratega) en un estrepitoso fracaso. Y es que nada grande o importante se construye a corto plazo
Las empresas que presionan por el corto plazo, como los equipos que juegan mirando al marcador y los políticos que sólo deciden según las encuestas de opinión, terminan perdiendo el partido.