jueves, 2 de diciembre de 2010

Pequeñas cosas que cambian la perspectiva

Un músico callejero me despertó de una mala ensoñación. Camino a una reunión de trabajo con una persona muy importante, pensaba entonces que, del resultado de la misma, dependía que se desmoronase, por causas ajenas a mi control, todo por lo que había estado trabajando en los últimos años de mi vida. Aún hoy tengo un regusto amargo cuando la recuerdo y recuerdo los hechos que la precedieron.

Era el Metro de Madrid a primera hora de la mañana: entre decenas de caras concentradas en sí mismas y en sus problemas, su música me despertó de una pesadilla que profetizaba un mal resultado. Su optimismo y la alegría de su música, contra la corriente de decenas de personas que caminábamos serias mirándonos a nosotros mismos, me hizo despertar, cambiar el enfoque y la perspectiva de las cosas. La propina nunca pagará lo agradecido que me sentí.

Si le volviera a ver, seguramente no le reconocería. Pero es una persona importante en mi vida.



Ver vídeo. Vía @torresbus, empresario toledano twittero.
Espero que te ayude, no matter who you are.

4 comentarios:

Inma dijo...

Me encanta leer un post así. Te recuerda que pequeñas cositas te pueden alegrar el día y ayuda a relativizar las cosas :)

Silvia MV dijo...

Una entrada muy llena de sentimiento Félix. Aveces las pequeñas cosas son las que te sirven de empuje para seguir adelante.
Decirte que es exquisito el escrito y verte escribir así.

Félix dijo...

Gracias. Espero que os ayude a relativizar. A mí me sirvió.

Anónimo dijo...

Pequeñas cosas que nos dan la buena perspectiva :-) Comprendo ese sentimiento de gratitud.

Emilio.