viernes, 30 de octubre de 2009

Cuatro lecciones de la crisis (y 2)

Termino el artículo ya iniciado (y que se centró en la estructura financiera y la planificación de tesorería). Puedes leer algunas reflexiones adicionales muy sencillas sobre esos mismos temas en Desencadenado.

Las dos últimas de las cuatro lecciones a aprender de la crisis:

-Mejorar el cálculo de las previsiones de rentabilidad: saber lo que ocurrirá dentro de cinco años es poco menos que imposible. No obstante, hay que aventurarse; si no, no se invertiría a largo plazo. En estos tiempos buenos hemos visto macro-inversiones en activos fijos para incrementar capacidad operativa, basados en unas previsiones de ventas y de rentabilidad formidables y, seguramente, erróneas. En tiempo de bonanza, a la hora de plantearse inversiones, no se suelen presuponer los nubarrones en el horizonte. Sin embargo, hay empresas que, en sus análisis de rentabilidad esperada, planifican una crisis económica (del sistema o del sector) al menos cada cinco años. Algunas ideas:
  • Crisis habrá, aunque nos digan que no. Planifiquémosla. Recuerdo hace años un destacado economista y político nacional, que nos convencía a un grupo de empresarios de que se había alcanzado el nivel en que los ciclos expansivos eran casi permanentes y que, de existir, un ciclo recesivo sería casi imperceptible. Según él, la teoría de los ciclos estaba superada. Hablo de una persona de la máxima reputación económica. ¿Qué opinará después del batacazo que nos hemos dado? No nos dejemos llevar por cantos de sirena, porque reconocidos economistas en todo el mundo han augurado esto mismo en todas las épocas de auge prolongado desde hace 100 años, y luego la realidad ha sido tozuda.
  • Aunque suena obvio, intentar no cargarse con excesivos costes fijos y semi-fijos, o al menos controlar bien los costes. En épocas de bonanza se relaja uno en estas cosas.
  • Tener en cuenta el “no sostenimiento” de la ventaja superior. Cuando estuve en Harvard, una de las cosas que me gustó fue el análisis que habían hecho sobre rentabilidad de empresas en períodos de diez años, y cómo empresas que habían logrado altas rentabilidades en base a alcanzar ventajas competitivas muy notables, en menos de diez años habían acabado perdiendo el 90% de esa diferencia de rentabilidad. Siempre. Las razones son largas de explicar. Planificar inversiones estimando que la rentabilidad superior que genera la nueva ventaja se mantendrá en el tiempo es irreal. Y ésta es una de las razones por las que suelo decir también que la innovación es una rueda sin fin.  
Creación de una ventaja competitiva sostenible: en épocas de bonanza, hacer lo mismo que todo el mundo cuando todo el mundo puede ser rentable (incluso muy rentable), pero supone irse al garete cuando todo el mundo. Si no se desarrolla en esa época una ventaja competitiva sostenible, difícilmente se hará cuando apriete el zapato de los cobros y los bancos. En algunos casos (no en todos) esto tiene que ver, otra vez, con la innovación. Pero no conviene confundir.

Una estrategia adicional es la de la diversificación: repartir los huevos en varios cestos no garantiza nada, pero reduce riesgos. La diversificación de mercados es una asignatura pendiente para muchas empresas. Un buen empresario verá más allá de los pedidos de hoy o del mes que viene y considerará que, aunque la inversión en ganar otros mercados internacionales puede dar resultados sólo a largo plazo, y en muchas ocasiones rentabilidades menores, ayuda al sostenimiento de la empresa a largo plazo. Conozco actualmente varios casos de empresas que se mantienen hoy gracias a las inversiones que realizaron en el pasado en este campo. Y la ya "tradicional" recuperación de otras economías antes que la española, dará ventaja en los próximos meses a las empresas con un componente internacional.


Bien, son sólo cuatro reflexiones o lecciones aprendidas. Hay muchas más. Lástima que aún estemos a tiempo de aprender todavía más cosas de la crisis.

"Los mediocres buscan culpables; los inteligentes buscan soluciones"
"Ante los vientos de cambio, algunos construyen muros de contención. Otros, construyen molinos de viento"

martes, 27 de octubre de 2009

The Google story

Google siempre está de moda. Sus crecientes aplicaciones están casi siempre bien enfocadas. Tiene un buen modelo de negocio, rentabilizando enormemente las búsquedas y el tráfico. Ya lo quisieran para sí otras muchas industrias de lo gratuito en Internet. Las potencialidades del uso de la enorme información que maneja son enormes, casi un mundo de nuevas posibilidades.

Lo más nuevo, Google Wave, una herramienta de colaboración y comunicación en tiempo real que promete, superando las posibilidades de trabajo de Google Docs.

Resalto una vez más la importancia de esta empresa y me hago eco de un interesante vídeo que recoge su historia de forma casi telegráfica. Visto en Genbeta.



Por cierto: como curiosidad, decir que el final de Internet (según Google) sigue estando en el mismo sitio en que lo encontré por azar hace dos años.

lunes, 26 de octubre de 2009

Cuatro lecciones de la crisis (1)

De la crisis saldremos porque tenemos que salir. Aunque no es momento aún para sacar conclusiones de la recesión, dado que aún no se ha acabado, podemos hacer algunas reflexiones a mantener vivas durante el ciclo expansivo, para que otra vez que llegue la crisis, nos coja algo mejor preparados (aunque seguro que, cuando esto empiece a rodar, se nos volverán a olvidar):

1.- Estructura del balance: quitando las organizaciones sin ánimo de lucro, para el resto, apalancarse en recursos ajenos es generalmente, más rentable económicamente que retribuir los propios. Con una gran disponibilidad de financiación bancaria, ha sido una tentación irresistible. Además, ha existido una traslación de financiación que debía ser a largo hacia corto, que convierte a la empresa aún en más vulnerable.

Una lección de esta crisis es que, a pesar de toda la inversión en marketing que han realizado para convencernos de lo contrario, los bancos no son tu "socio estratégico". Tu socio se queda cuando vienen mal (generalmente porque no le queda otro remedio, todo sea dicho), pero el banco empieza a mirarte con lupa y a poner cara como de no conocerte de antes. A fin de cuentas, se ha incrementado de pronto todo el riesgo del sistema y las operaciones ya no son tan claras. Y además, bastante tienen ellos con ocuparse de sanear su propio balance.

Sin una estructura adecuada de capital y sin un fondo de maniobra acorde con la actividad, es difícil afrontar un período de carestía financiera. Máxime cuando las necesidades de fondos se agravan por el incremento de los stocks, el alargamiento del período de cobro y por la morosidad.

2.- La caja es el rey: o como dicen los americanos, cash is king. Esto es una realidad siempre. Las empresas concursadas suelen tener recursos ilíquidos suficientes, pero no obstante no pueden atender sus pagos de hoy. Disponer de un mecanismo de previsión de tesorería, del que una parte importante de las empresas no disponen, permite anticipar situaciones desagradables, pero también ser más eficiente financieramente. Además, en situaciones de crisis, una buena previsión de tesorería permitirá a los bancos conocer la posibilidad real de la empresa de devolver préstamos e intereses, y la hará más de fiar a la hora de renovar la financiación o incluso de afrontar planes de restructuración de la deuda.

En España existe una práctica bancaria extendida de fijarse prioritariamente en las garantías; una buena práctica empresarial generalizada en planificación de balances y de tesorería haría más sencillo que los bancos tomaran las previsiones de las empresas como referencia para la devolución, en lugar de los activos de la empresa o los de los accionistas.


Y por no hacer esto más largo, dejo para un siguiente post las dos siguientes reflexiones: mejorar el cálculo de las previsiones de rentabilidad y la creación de una ventaja competitiva sostenible.

Cuatro lecciones de la crisis (y 2)

lunes, 5 de octubre de 2009

La falacia del cristal roto

Alguien me comentaba en una comida que no comprendía cómo algunos no entendíamos algo, en su opinión, tan claro como que el hecho de que el Estado dé más dinero a la sociedad vía transferencias corrientes (por ejemplo, incrementos de prestaciones sociales) es beneficioso para todos, y muy especialmente para el desarrollo económico y para los empresarios, porque eso suponía más gasto y, a la postre, más actividad. Algo parecido vienen a decir también los sindicatos con los incrementos salariales: más salarios son igual a más consumo.

Me recordó esto la falacia del cristal roto. Esta falacia (me gustan los sofismas últimamente) la enunció en el siglo XIX el economista francés Frederic Bastiat. Viene a decir que, si un niño rompe con su pelota el escaparate, a la postre es un acto positivo, ya que el comerciante compra un nuevo cristal al cristalero, quien a su vez con ese dinero compra pan al panadero, etc., por lo que se genera una rueda de beneficio que crea actividad y empleo. Algo así como lo de las prestaciones sociales.

Como toda falacia, su razonamiento es incorrecto. El error de este planteamiento, que el propio Bastiat desvela, es que no tiene en cuenta los costes de oportunidad; es decir, aquellos costes que representan lo que se podría haber hecho con el dinero destinado a restituir el cristal. Ese dinero, en manos del comerciante, seguramente hubiera redundado en nuevas mercancías y en inversiones productivas, generadoras de valor y de empleo, destinado a la generación de nuevas cosas y no sencillamente a la restitución de lo destruido.

El Estado es un niño muy grande con una pelota enorme. Cuando planifica los presupuestos para el año siguiente, es preciso que tenga en cuenta no sólo los efectos de lo que gasta, sino también lo que se podría haber conseguido con lo que no pudo gastar. Sigue siendo preciso promover una economía basada en la mejora de la productividad y ello sólo puede hacerse contribuyendo a un mercado económico proclive a la actividad empresarial, con una mejor educación, una mejora de las infraestructuras y mejoras tecnológicas. Eso es pan para hoy y también para mañana.

Quiero escribir una novela en un post de Twitter


Dícese que Twitter está desincentivando la escritura en los blogs. Y dado que, estoy convencido, los blogs fueron el juguete que entretuvo a (y probablemente abortó el libro de) alguien que quizás estaba llamado a ser un preclaro novelista, he considerado conveniente reconciliar ambos estilos, el twitteriano y el novelesco, y he pensado escribir una novela en un post de Twitter. No porque me considere ese novelista fustrado por Twitter o los blogs, sino para abrir los ojos a otros que detrás de mi vengan y que sí merezcan tal calificativo.

O sea, "un off-topic nada serio sobre Twitter".

Es cierto que seguramente la novela tendrá algunas limitaciones (quizás la más llamativa sea su extensión no superior a 140 caracteres), pero a cambio reporta una serie innegable de ventajas:
  • Seguramente se tarde poco tiempo en escribir; sobre todo si lo comparamos con una novela de 300 páginas, que suele tener unas 60.000 palabras (o 300.000 caractéres). Así, el autor tiene más tiempo para cosas modernas como por ejemplo conciliar la vidad laboral como escritor y la familiar. Aunque también es una gran verdad lo que decía Blaise Pascal: -Te escribo una carta larga porque no tengo tiempo de escribirte una corta.
  • Evitas el calvario de ver rechazada tu novela una y otra vez por los editores (no sé si esto es o no verdad, pero aparece en todas las películas, que a fin de cuenta son, junto a Wikipedia, la fuente del saber).
  • La distribución es libre, con licencia Creative Commons incluso, por lo que estás plenamente en la onda. Puedes incluso permitir retoques, con lo que podríamos calificarla como la primera novela en código abierto.
  • Sin duda, una de las más destacadas ventajas es que, si el lector se cansa, puede dejarla inconclusa en un tiempo muy corto. Un gran autor de novelas en Twitter me aconsejó que, si no consigues enganchar al lector de tu novela en los primeros veinte caracteres, no triunfará. Este gran autor desconocido y prolífico (me dijo también que había escrito ya nada menos que 1.000 novelas), es también autor de la novela más larga hecha en Twitter: la escribió en chino, y contenía una historia mucho más larga e intensa ya que cada caracter representa a una palabra.
  • El día de mañana, si la novela pasa a la historia de la literatura, los estudiantes siempre agradecerán y elogiarán al autor por su brevedad. ¿Imaginas qué alivio para el estudiante de la ESO si La Regenta hubiera sido escrita en un post de Twitter?
Algunas de las desventajas más palpables estriban en la imposibilidad de ponerle un título (ya que si lo haces, no queda mucho sitio para los clásicos planteamiento, nudo y desenlace), así como de abordar determinados tipos de novelas, como la coral, ya que no podrías ni tan siquiera incluir el nombre de todos y cada uno de los personajes.

No obstante, pienso que pesan más las ventajas, por lo que no tengo duda que el día de mañana, cuando tenga tiempo, a lo mejor lo llego a pensar e incluso puede que al final quizás me retire una temporada a una casita en el campo y, tras la debida investigación y reflexión, decida aportar algo a la humanidad.

Sólo temo que, a pesar de su valía, se pierda en el mar de la infoxicación digital, por lo que estimo que, ante la eventualidad de que tal desgracia pueda producirse, lo más seguro es que, seguramente, me ahorre el esfuerzo ;)


viernes, 2 de octubre de 2009

Club de Antiguos Alumnos de IE Business School en Toledo

Como ando un tanto "desocupado"  he decidido complicarme un poquillo la cosa promoviendo, junto a otros compañeros, el Club de Antiguos Alumnos del IE en Toledo. Ayer día 1 de Octubre tuvimos la presentación oficial en un acto al que asistieron la Vicepresidenta de la Junta de Comunidades y la Directora de la Asociación de Antiguos Alumnos. Se trataba de una conferencia del profesor del IE, Juan Carlos Martínez Lázaro, titulada "¿Ha tocado fondo la crisis?".

Creo sinceramente que, en esta época de incertidumbre en la que los discursos ponen el acento en el talento y en el capital humano como mejor y más cualificado valor para el desarrollo económico y social, promover iniciativas como ésta, debe tener necesariamente un efecto positivo. Por eso lo hago.

No sólo desarrollando los contactos entre los miembros, todos ellos directivos de empresas, en aras al nacimiento de nuevas iniciativas y proyectos, o contribuyendo a mejorar la cualificación de todos nosotros como mecanismo para contribuir a que nuestras empresas sean más eficientes y competitivas; también constituyéndose en un foro de conocimiento, abierto a toda la sociedad y en favor de su desarrollo.

La red de antiguos alumnos del IE, por su formación, por la posición de muchos de ellos en puestos claves de las empresas, por el perfil emprendedor y dinámico de sus miembros, es un activo que debe ser rentabilizado. Nosotros no sólo podemos, sino que pienso que debemos, con la colaboración de aquellos que quieran, contribuir así a la sociedad en la medida de nuestras posibilidades.

Promover el desarrollo de la empresa, del valor de los proyectos y de las personas, contribuir a remover los obstáculos que lo dificultan, promover una sociedad donde se reconozca el valor de la formación, de la creatividad, del esfuerzo personal, de la innovación... Muchas cosas para un proyecto tan pequeño. Pero ya dice el refrán: un grano no hace granero, pero ayuda al compañero :)