Como parece ser costumbre inveterada en libros de management, presentaciones, tertulias de café, artículos periodísticos, powerpoints varios, etc., hablar de todo lo mal que lo hacen los jefes, dando infinitos consejos sobre cómo actuar (desde ejecutivos buscando tréboles hasta Harry Potter dirigiendo GE, por citar sólo algunos de los millones de modelos de gestión propuestos por la literatura científica), en mi humilde y ni siquiera buscada calidad de tal, quisiera realizar algunas consideraciones "en defensa del jefe", que a fin de cuentas también es un ser humano con limitaciones, pero con sentimientos :).
- Dificultades para acceder a la información: cuando uno está en la sala de máquinas ve fácilmente los problemas y no entiende cómo los que están en el puente no lo ven. Generalmente se critican las decisiones por considerar que los jefes, conociendo perfectamente la situación, actúan erróneamente. Se presupone que el jefe maneja igual o mejor información, aunque esto generalmente no es cierto. Nadie como quien está a pie de operaciones para conocer los fallos de los procedimientos, las faltas de recursos, los requerimientos de los clientes, etc. Fuera de las operaciones, adicionalmente, aspectos claves como por ejemplo el clima laboral, que para la mayoría se perciben fácilmente, son complejos de captar para la dirección. La información no formal sencillamente no les llega o les llega excesivamente filtrada. Por ello los jefes deben articular mecanismos formales de medida, que normalmente son lentos e imprecisos.
- Tiempo dedicado a la representación: una de las labores que más tiempo consumen es la de representar a nivel externo. El representante muchas veces debe acudir a actos, mantener encuentros con instituciones, asistir a reuniones que él mismo considera que podría delegar... Pero nadie quiere ver a un sustituto. Esto hace difícil la gestión del tiempo y poder destinar el que los colaboradores y uno mismo consideran que debería dedicarse a conocer de primera mano el funcionamiento ordinario de la empresa, reunirse con suficiente periodicidad con las delegaciones o las unidades de negocio, planificar adecuadamente, etc.
- Posición en el medio: normalmente, el jefe suele tener sus propios jefes. Un trabajo muchas veces ingrato es el del mando intermedio, de quien no dependen muchas decisiones que afectan a los medios disponibles, a los incentivos y otros aspectos de los que dependen la motivación de su equipo, y a su vez se ve en la necesidad de cumplir unos objetivos marcados desde arriba. Por otro lado, hasta el más alto directivo debe dar cuenta al órgano de gobierno y satisfacer los intereses de múltiples interesados (accionistas, analistas, etc.)



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1 comentarios:
Me gustaría aportar una reflexión respecto de la dificultad de los jefes para acceder a la información. Sin pretender generalizar, es habitual ver cómo los directivos son quienes con su ejemplo crean estandares de conducta, crean modelos de comportamiento. Suele ser cierto que cuando los jefes no acceden a la información de modo "fiable" es porque quizá ellos mismos instauraron, con su ejemplo, la conducta de bloquear interesadamente la información.
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