jueves, 12 de febrero de 2009

Mejor inventa tú (2)

Sigo con la reflexión que ya inicié de por qué, en la mayoría de las ocasiones, los inventores no obtienen los réditos de su invención. Suelen ser otros los que se benefician, mientras el inventor muchas veces fue de puerta en puerta o laminó todos sus ahorros intentando poner en marcha la comercialización de su idea.

Innovar es, en general, una actividad de mayor riesgo. A los riesgos de posicionamiento, tecnológico y de implentación, quisiera sumar ahora la duda sobre si será mi empresa la que obtenga el beneficio de mi innovación.

Para estudiar las posibilidades, existe un sistema de análisis, desarrollado inicialmente por D. J. Teece y denominado "Profiting from innovation" (PFI), que desarrolla una teoría sobre quién capturará el valor de una innovación en base a una serie de parámetros.

He elaborado este cuadro tratando de simplificar al máximo posible una disciplina compleja, para ofrecer una orientación sobre las opciones posibles.

En principio, se deben tener en cuenta dos factores:
  • Por un lado, el nivel de apropiabilidad de la innovación: quiere decir, si la innovación es fácilmente imitable. Los sistemas para dificultar la imitación suelen ser legales (patentes), si bien las empresas suelen además desarrollar barreras a la imitación (tales como la marca). Para determinar el nivel de apropiabilidad, también se debe medir la dificultad de la imitación: es obvio que hay productos más fáciles de imitar que otros por su complejidad o la mayor o menor facilidad de acceso y concreción de todos sus componentes.
  • Por otro lado, la arquitectura del sector: si es vertical quiere decir que la empresa participa en una gran parte de la cadena de valor, y si es horizontal, un gran número de empresas son necesarias para desarrollar el producto o servicio, aportando cada una de ellas una parte pequeña del valor del producto final.
Como digo, simplificando mucho la cuestión, las posibles alternativas serían:
  • Cuadrante 1: en principio, todo parece indicar que el innovador podría obtener sus beneficios de la innovación, si bien el incentivo a la empresa para innovar es bajo dado que su aportación al producto final es baja también. En estos casos, cualquier modificación suele llevar aparejada la necesidad de reestructurar la forma de montaje o parte de los estándares del producto, por lo que será difícil introducir innovaciones en este sistema, máxime si no se cuenta con la participación del principal actor en la cadena de valor. En mi opinión, habría pocos problemas para rentabilizar la innovación si supone un ahorro de costes; incrementará el poder de negociación del innovador, pero puede ser objeto de bloqueos por parte del resto de empresas intervinientes. La empresa innovadora podría considerar ceder parte del valor de la innovación a estas otras empresas. Una opción a considerar también podría ser desarrollar marca como un mayor valor adicional al producto total, si la innovación reporta ventajas claras para el cliente final. Una fuerte innovación puede desestructurar la composición de fuerzas en el sector en beneficio del innovador.
  • Cuadrante 2: ésta es la mejor opción y el innovador debería obtener la gran mayoría del valor de su innovación.
  • Cuadrante 3: en este caso, lo más factible es pensar que el valor de cualquier innovación irá a beneficio de aquella empresa que conforme el cuello de botella de la producción.
  • Cuadrante 4: cuando la protección ante la imitación es baja y la estructura es vertical, la empresa puede articular barreras adicionales como la marca, pero puede también apalancarse en aquellas actividades complementarias que supongan mayor rentabilidad en el proceso (aunque la innovación no se encuentre en ellas), bien desarrollándolas o bien adquiriéndolas. 

El otro día conocí a un inventor. Como otros, había inventado un producto que resolvía un aparente problema con un bajo coste. Con sus escasos recursos había desarrollado el producto, lo había registrado, había hecho el packaging y estaba intentando comercializarlo directamente. 

¿Por qué este señor, si no cambia su estrategia, no tendrá éxito en la comercialización de su innovación? Se trata de un invento ubicado en el cuadrante 4. Existe protección legal pero la imitación (ilegal o incluso legal modificando sustancialmente el diseño pero sobre la base de su idea original) es sencilla. Las empresas del sector desarrollan gran parte de la cadena de valor; dado que el coste y el valor de la innovación es bajo en términos económicos, y que se trata de un producto que complementa a otros existentes (herramientas) para mejorar su uso, es lógico pensar que la rentabilidad está en la comercialización del producto principal. 

Así pues, salvo que este buen señor pudiera comprar una empresa fuerte de producción de ese tipo de herramientas y obtener rentabilidad mediante la adición a las mismas de su innovación, difícilmente conseguirá tener rentabilidades relevantes antes de que su invento sea 'perfeccionado' por otros y adoptado, o bien sea definitivamente olvidado.

En fin, que esto de la innovación es la solución a todos los males del mundo mundial, pero tiene su aquel.