sábado, 26 de julio de 2008

Abierto por vacaciones (II)

Suponga el lector que se encuentra con alguien que trabaja febrilmente en el bosque, cortando un árbol con una sierra.

-¿Qué está usted haciendo? -le pregunta.
-¿No lo ve? -responde él con impaciencia-. Estoy cortando este árbol.
-¡Se le ve exhausto! -exclama usted-. ¿Cuánto tiempo hace que trabaja?
-Más de cinco horas, y estoy molido. Esto no es sencillo.
-¿Por qué no hace una pausa durante unos minutos y afila la sierra? -pregunta usted-. Estoy seguro de que cortaría mucho más rápido.
-No tengo tiempo para afilar la sierra -dice el hombre enfáticamente-. Estoy demasiado ocupado aserrando.

Me llama la atención que en determinados niveles profesionales parece que da cierta vergüenza tomar vacaciones: - yo me voy sólo dos semanas, - pues yo me voy diez días, - pues yo vengo por la oficina cada dos o tres días a dar una vuelta... Cuando no: - yo hace veinte años que no me he ido de vacaciones, mi empresa me necesita.

Todos estamos muy atareados y si quisiéramos no nos iríamos de vacaciones nunca. Además, cuando volvamos nos estará esperando lo de ahora más lo que se vaya acumulando.

Pero hay que descansar, parar para afilar la sierra y que luego corte mejor. Así pues, ha llegado la hora dedicar un poco más de tiempo del habitual a mi familia, intentar practicar algún hobby, hacer alguna chapucilla, leer, leer mucho...

No obstante, y en la medida que ahora estaré más relajado, declaro este blog por segundo año abierto por vacaciones.

Y como hace un año, os dejo un spot de TV. Nos dijo Kevin Roberts, CEO de Saatchi & Saatchi, que la publicidad debe contar una historia.



La historia de la sierra es vía websour.

viernes, 11 de julio de 2008

Ahorra tiempo y no leas estos libros

En general, los libros no se deberían comprar basándose en el merchandising. Por aquello de leer algo en el AVE, compré deprisa y corriendo un par de libros en la estación. Ambos libros estaban inmejorablemente situados a la entrada de la tienda.

"La buena suerte", de Alex Rovira y Fernando Trías de Bes. Es un best-seller. Lo bueno es que se lee en un momento; lo malo es todo lo demás. Me ha parecido como una especie de imitación a la española de "Quién se ha llevado mi queso" aunque con otra idea de fondo; hasta los nombres de los personajes protagonistas se parecen. Quédate con la única idea del libro: la suerte la crea uno mismo, y evítate comprarlo y gastar un par de horas en leerlo.

"La felicidad de Alicia", de Salvador Vergés. Ahí me pudo el título y la portada. Me ha aportado en pelín más que el anterior, pero al igual que él, es prescindible.

La idea es que en la vida sólo tendremos tiempo para leer ´n´ libros. Si ya sabemos cuáles son los que hay que leer (porque eso lo sabemos) no deberíamos perder tiempo en experimentos. Bien es verdad que en algún experimento he descubierto alguna pequeña joya, pero no suele ser lo normal.

Ahorra tiempo y dedica las horas que podías dedicar a leer alguno de estos dos libros a leer alguno bueno o a otra cosa.


lunes, 7 de julio de 2008

Nuevo libro de Pilar Jericó: la nueva gestión del talento

Este miércoles se presenta en Madrid el nuevo libro de Pilar Jericó, "La nueva gestión del talento: construyendo compromiso". Aún no le tengo; sólo he podido leer el prólogo de Ana Patricia Botín, quien dice una cosa muy bien dicha: actualmente las empresas compiten en dos frentes, captar y fidelizar clientes, y captar y fidelizar profesionales. Es decir, equipara a nivel estratégico y operativo lo más importante para una empresa, el cliente, con su principal activo, las personas que la forman.

Compromiso es la palabra más repetida en el índice del libro; es una palabra de ida y vuelta, afecta a empresa y profesional por igual.

Será presuntuoso por mi parte intentar aventurar nada sobre los temas del libro. Sólo diré, a título particular, la necesidad de una política clara de recursos humanos y acorde con las necesidades de la empresa, donde se identifique qué personal atraer y cómo, una política retributiva y de reconocimiento acorde, una política de desarrollo profesional y donde se fomente un ambiente de trabajo que permita que cada persona desarrolle su potencial. Y en esta última parte entra en juego la capacidad directiva de los ejecutivos y mandos intermedios para desarrollar ese ambiente y fomentar equipos.

viernes, 4 de julio de 2008

El valor de las personas en la innovación

Innovación: transformación de una idea en valor para el cliente, que genere resultados para la empresa. De la anterior definición se deduce que una innovación puede ser casi todo (productos, procesos, servicios, mercados...), creándose una frontera difusa en cuanto a su alcance. Pero de lo que no cabe duda es que genera unos resultados económicos, inicialmente para la empresa y por irradiación para la sociedad en la que se ubica.

Decía Michael Porter que "la competitividad de una nación depende de la capacidad de su industria para innovar y mejorar". Agotado el modelo de crecimiento de estos años basado en actividades de reducido valor añadido, modelo que ha sido muy eficaz en cuanto a crecimiento del empleo, todos hemos dicho en innumerables ocasiones la necesidad de un nuevo modelo basado en la competitividad.

Dicho lo anterior, que parece ser generalmente admitido, vendría la parte de pasar de las generalidades a los hechos, y de éstos a los resultados. Y aquí es donde empiezan los devaneos y las dudas. Está claro que, a pesar de algunos avances, el modelo institucional que España y Europa han utilizado para promover la innovación no ha sido del todo eficaz. Conozco y he estudiado innumerables planes de fomento de la innovación, muchos de los cuales he de decir que aciertan en diversos de sus planteamientos, si bien no atacan todas las variables necesarias. Y ello es debido a la propia estructura administrativa y al reparto de competencias entre departamentos y administraciones (sobre la estructura administrativa para la gestión y promoción de la innovación habría mucho que comentar).

Demasiado sintéticamente podríamos decir que para que exista innovación se precisan: empresas proclives a la innovación, preferentemente insertas en clusters que deberán alcanzar unos tamaños adecuados que superen cierta masa crítica para generar externalidades positivas de red (ley de Metcalfe); un entorno proclive, donde incluiremos capital humano, sistemas de financiación, infraestructuras de apoyo e infraestructuras de investigación básica; y finalmente unos enlaces de calidad entre los diferentes actores, que pueden ser creados o fomentados específicamente.

No cabe duda de que las Administraciones pueden actuar en todos los campos, siendo su capacidad de incidir especialmente relevante en todo lo referido a la creación del entorno y al fomento de los enlaces, así como en la generación de clima institucional adecuado para la actividad empresarial competitiva.

Silicon Valley, en California, es un referente mundial en materia de innovación; no en vano residen en este valle el 20% de las principales empresas tecnológicas del mundo. Llama la atención cómo, además de la necesaria existencia de infraestructuras y enlaces, algunas de las principales claves del éxito del modelo, recogidas en el libro "The Silicon Valley Effect", tienen que ver con la forma de comportarse de las personas y de la sociedad en su conjunto. Las más importantes son la fuerte orientación a los resultados, donde las posiciones de poder son conquistadas en base al mérito y el esfuerzo; la existencia de fuertes valores asociados a la educación y a la competencia; y la existencia de un clima social favorable que recompensa el riesgo y tolera el fracaso empresarial.

Creo que en todo esto, incluido el cambio social, la Administración tiene un papel importante. Pero los ciudadanos no deberíamos ser ajenos a este esfuerzo, promoviendo socialmente cambios, haciendo comprender al resto su necesidad, e incitando también a la Administración, a veces un tanto descentrada, a que coadyuve en igual sentido.

Este artículo lo firmo hoy en Negocio&Estilo de Vida.

Más comentarios en el blog sobre innovación.

martes, 1 de julio de 2008

Bendita simplificación administrativa

Toda norma que se apruebe a partir de Enero de 2.009 deberá contar previamente con un estudio donde se analicen las cargas administrativas que se imponen y su adecuación a los objetivos perseguidos. Las cargas se cuantificarán utilizando el modelo de costes estandar (SCM). Dicha obligación se establece en el Plan de Acción para la Reducción de Cargas Administrativas aprobado recientemente por el Consejo de Ministros (página del Ministerio). De esta iniciativa comenté algo ya más de un año. Anualmente se publicará también un Real Decreto de Reducción de Cargas donde se recogerán medidas de simplificación concretas.

Esta iniciativa, que surge de la Unión Europea (los países nórdicos nos llevan tropecientos cuerpos de ventaja), persigue el loable fin de reducir un 30% las cargas administrativas que soportan empresas y ciudadanos, manteniendo los objetivos de la norma. En base a un estudio realizado en los Países Bajos, la Comisión Europea estimó en 2007 que una reducción de las cargas de un 25% supondría un incremento del PIB del 1,3% (porcentaje que buena falta nos haría ahora).

El sistema de costes estándar es un punto de partida, a la vista de la imposibilidad de determinar los costes caso a caso, pero para ello pienso que hay que partir de la premisa de que el estandar esté bien establecido y, especialmente, que se hacen comparaciones entre costes reales y estandar para analizar desviaciones y detectar, entre otras cosas, posibles errores en el cálculo del estándar; cosa ésta última que no se prevé.

El Plan no vincula a las Comunidades Autónomas y a los Municipios, aunque establece posibles acuerdos de colaboración.

Independientemente de la mejor o peor manera como se acometa esta iniciativa, la buena noticia es que hay tantísima tela que cortar en esto de la simplificación, que se pongan por donde se pongan, algo se logrará. Luego está la eficiencia en los procesos, pero eso ya es otra historia.