martes, 24 de junio de 2008

El deseo de saber

Declaré DEFCON-2 y aún no he levantado la alerta. Se nota en las pocas entradas del blog. Las cosas siguen igual de liadas. No estoy seco de ideas; aparte de falto de tiempo, hoy sólo estoy un poco desilusionado. De hablar con grandes pensadores que no quieren escuchar, sólo hablar. Personas inteligentes pero cuyos prejuicios son como un enmarañado bosque, que no le permite ver tal como es el árbol que tienen más cerca. Con personas responsables de otros que sólo quieren ser responsables de sí mismos, aún a costa de los otros si hace falta. De la constante guerra de intereses particulares que siempre ha gestionado al mundo. Un poco desilusionado de cómo son las cosas. En fin, cosas que pasan y que hoy mismo se pasarán.

Me pregunto si es el deseo de saber un bien escaso.

Generalmente somos poco o nada conscientes de las grandes limitaciones de nuestro cerebro para interpretar la realidad, de nuestros sentidos para percibirla. Creo que, sea cual sea nuestra disciplina, o en nuestra vida diaria y nuestras relaciones con los demás, deberíamos ser conscientes de estas limitaciones. Una de estas limitaciones es el lenguaje, palabra grandilocuente que parece ser el primer paso a la inteligencia; sin embargo, ni realmente decimos lo que queremos decir ni el otro entiende exactamente lo que decimos. Es decir, el lenguaje sirve para creer que nos comunicamos, no para comunicarnos. La cantidad ingente de conflictos que se producen todos los días por no entender sencillamente esto.

Otras limitaciones tienen que ver con la forma en que percibimos nuestro entorno, y de singular interés es la forma en que nuestro cerebro interpreta lo que capta y cómo reaccionamos ante ello. Sería un gran avance para las relaciones humanas que los actores de las mismas comprendiéramos este funcionamiento y porqué nosotros o nuestros semejantes actuamos como lo hacemos. Tiene también algo que ver también con la empatía, esa habilidad tan escasa y tan necesaria.

lunes, 9 de junio de 2008

La globalización no es para tanto

Esto es lo que nos dijo la semana pasada Pankaj Ghemawat, profesor en IESE y en Harvard Business School, experto en estrategia y globalización, y que en mi opinión impartió una de las conferencias más interesantes de Expomanagement.

Refutó con gran cantidad de datos la creencia "popular" de que se está produciendo una clara tendencia a la globalización de la economía y de las sociedades señalando, entre otras muchas cuestiones, las grandes dificultades culturales y políticas a las que se enfrentan en casi todos los países las empresas que pretenden ser "globales".

De esto me quedo con dos ejemplos:

- Cuando Ghemawat entrevistó a Emilio Botín, Presidente del Banco de Santander, sobre la compra de Abbey National Bank, éste último comentó que lo que más le llamó la atención de la operación fueron las permanentes referencias de los medios de comunicación británicos a la Armada Invencible, y destacó que en la fotografía que publicaron los periódicos aparecía un cielo lleno de oscuros nubarrones, cuando él recordaba que ese día brillaba en Londres un sol espléndido.

- McDonalds, marca global donde las haya, tuvo que reconvertir en Japón totalmente al mayor exponente de su imagen, el payaso Ronald McDonalds, por la sencilla razón de que al ser el color blanco un color de luto en la cultura de aquel país, los niños en lugar de ver a un payaso veían a la personificación de un diablo. En su lugar, y tras los oportunos estudios, tuvieron que cambiar la imagen por la de la hija del payaso, como se puede apreciar en este video.




En resumen, dificultades que aconsejan enfocarse sobre uno o pocos países y adaptar totalmente la estrategia a la cultura y condicionantes locales. Empresas internacionales, pero muy difícilmente globales.

viernes, 6 de junio de 2008

No a la estanflación

En varias ocasiones he comentado sobre la posibilidad de la estanflación (decrecimiento económico con inflación), palabra que poco a poco empieza a entrar en el vocabulario económico más habitual, en la medida en que la inflación no se controla y las previsiones de crecimiento económico son cada vez menores. Realmente, afrontar una situación de estanflación una vez que estás dentro de ella es particularmente complejo, pues las medidas de política monetaria o fiscal que puedas adoptar para incentivar el crecimiento agravan la situación de inflación; y a la inversa, las medidas fundamentalmente de política monetaria para controlar la inflación (subidas de tipos) agravan la crisis.

Es decir, que hay que prevenir, porque la cura es muy, muy difícil, y por eso hay que tomar el toro por los cuernos antes de que la estanflación llegue; que no tiene porqué llegar, pero que a este paso somos capaces de conseguirlo, pues a pesar de que la demanda interna decrece rápidamente, los precios siguen creciendo por el schock de oferta de la energía y la demanda de países terceros.

Todo el mundo estamos de acuerdo en la necesidad de un cambio de modelo, ya que el que teníamos hasta ahora nos vino muy bien, fue muy intensivo en empleo, pero no era sostenible en el tiempo y no era competitivo en una economía global. Lo malo es que esto del cambio de modelo es fácil de decir pero no tan fácil de conseguir, y desde luego no a cortísimo plazo, como ahora necesitamos. Luego están las medidas estructurales que, como no son muy populares, nunca acaban de llegar.

He escuchado ya nosecuántas opiniones distintas sobre cómo afrontar esta situación (dos hombres pasean por un jardín: dos jardines). Por supuesto que cada uno arrima el ascua a su sardina. Y hay incluso quienes piensan (me lo decían el otro día) que la medida de los 400 euros es buena porque incentiva el consumo, y que eso es positivo para los sectores económicos.

Independientemente de lo bien que le puedan venir a cada ciudadano a título particular, viendo las cosas con perspectiva, lo malo de los 400 euros es:

- Que incentiva el consumo con gasto público (aunque nos lo den a los ciudadanos), lo cual tiene efectos negativos por muchísimas partes; por citar una sola de ellas es que contribuye a terminar con el superávit, ese arma tan interesante que al parecer era la única que teníamos para afrontar la crisis sin déficit ni políticas fiscales expansivas, y que ya ha desaparecido (no sólo por esto, pero también por esto).

- Que incentivar el consumo es fomentar el crecimiento de los precios, que ya están suficientemente descontrolados.

¿Qué debe hacer el Presidente del Banco Central Europeo con los tipos? ¿Subirlos para controlar la inflación? Tiene sentido, pero ¿no es externo el problema de la inflación, no sujeto a la demanda? Es difícil de afrontar para un empresario el oir que para salir de ésta hay que subir los tipos y frenar más el consumo. ¿Qué políticas debe adoptar nuestro Ministro de Economía, el cual no tiene competencia monetaria, parte de la fiscal se la quieren pasar a las Comunidades Autónomas y con un presupuesto del Estado que es como el de una Comunidad Autónoma grande?

Si me apuras (bueno, exagerando el tema), al Ministro casi que sólo le queda ser gestor de expectativas, y ya se sabe que las expectativas en economía son cruciales. Y eso sí que lo está intentando con denuedo, esforzándose en aplacar los ánimos pre-crisis con su mensaje de "tampoco es para tanto".

Hoy empiezo a trabajar para mi

¿Has pensado que desde el pasado día 1 de Enero y hasta ayer has estado trabajando sólo para pagar los impuestos a Hacienda, y que es hoy cuando empiezas a trabajar realmente para ti? Realmente nunca me lo había planteado así. Esta idea parte de la iniciativa del think tank navarro Institución Futuro, el cual ha puesto en marcha el Día del Contribuyente, que celebran este viernes con una página web en la que (los navarros) pueden calcular cuál es el día en que dejan de trabajar para el Estado y pasan a hacerlo para ellos mismos. Por curiosidad me gustaría calcular lo mio, pues entre impuestos directos e indirectos (no quiero saber ni cuánto estaré pagando al año en IVA, hidrocarburos y otros), pienso que quizás todavía no ha llegado mi día del contribuyente.

Después del tiempo y esfuerzo empleado en engrosar las arcas de Hacienda: ¿hacemos o no bien en pedir a los gestores la máxima eficiencia en el uso de nuestras aportaciones?

lunes, 2 de junio de 2008

Víctima o protagonista

He tenido hoy la fortuna de escuchar la intensa experiencia personal de Gustavo Zerbino, uno de los 16 supervivientes del conocido accidente aéreo que se produjo en 1972 en la cordillera de Los Andes con 45 pasajeros a bordo, y que dio lugar al famoso libro ¡Viven! y posteriormente a una película, entre otras. Los supervivientes tuvieron que soportar durante 73 días circunstancias climatológicas de extrema dureza, a 4.800 metros de altura y con temperaturas de hasta 40º bajo cero, siendo muy conocida la circunstancia de que hubieron de recurrir a alimentarse de sus compañeros muertos para sobrevivir.

Han quedado muchas perlas de su intervención. Una de las más llamativas para mi ha sido el hecho de escuchar que la mejor noticia fue cuando oyeron por radio que se había suspendido la búsqueda. A partir de ese momento comenzaron a actuar distinto. De pensar que los vendrían a rescatar y tener una actitud pasiva, pasaron a la necesidad de admitir su situación para así actuar en consecuencia.

Tiempo atrás comentaba sobre el temor del ser humano al cambio. Pero los cambios están en nuestra vida, nos guste o no. Ante un cambio tenemos dos opciones: inhibirse, quejarse, lo cual no resuelve nada, o adoptar una actitud positiva, activa. No podemos quedarnos en el pasado ni tampoco tener miedo al futuro; sólo tenemos el presente y es en él donde podemos actuar.

Qué fácil parece y qué difícil. El resumen que hago de esta cuestión es el que nos comentaba hace un año en el IE en clase Ignacio Álvarez de Mon: víctima o protagonista. Víctima (de los demás, de las circunstancias...) o protagonistas de nuestra vida, asumiendo mis posibilidades, mis fracasos, no culpando a otros ni a mi mismo, teniendo la visión de lo que quiero y haciendo lo que debo hacer para conseguirlo.

Pilar Jericó, consultora, conferenciante, escritora y bloguera, que también ha intervenido en estas jornadas organizadas por la Asociación de Empresa Familiar de Castilla-La Mancha (a quien he de agradecer la invitación), ha dado muy bien forma a todas estas ideas y ha desarrollado una idea al hilo de la actitud "protagonista", la de NOMIEDO, que me gustará tratar con más detalle más adelante.

Dice Gustavo Zerbino: "los helicópteros hay que irlos a buscar".

En Expomanagement 2008

Los próximos miércoles y jueves (días 4 y 5) asistiré a Expomanagement 2008. Lo anticipo por si por casualidad vas a estar por allí, coméntamelo por e-mail y estaré encantado de que nos saludemos y charlemos un rato.