viernes, 29 de febrero de 2008

¿Crisis?¿Quién dijo crisis? en Negocios & Estilo de Vida

Algunos lo llamarían exceso de optimismo. Prefiero llamarlo orientación al logro. Lo cierto es que, cuando he tenido que hacer un DAFO, siempre me ha costado diferenciar con claridad las Amenazas de las Oportunidades; he visto en las Amenazas, Oportunidades para hacer cosas nuevas o para hacerlas de otra forma. En todo caso, un aliciente para cambiar y mejorar. No quiero con esto esconder de forma temeraria la cara a una realidad que, no por prevista, deja de ser menos costosa de afrontar.

Aunque suene a tópico, si a algo debe parecerse una empresa es a un deportista que cuida su alimentación, entrena duro y ensaya técnicas para lograr la victoria. Puede ocurrir que en largas épocas de bonanza, cuando los éxitos no son tan difíciles de conseguir, en muchos se produzca una cierta flexibilidad de estas espartanas reglas de conducta. Así, sin casi darse cuenta, se van incrementando los costes fijos, no se optimizan adecuadamente las inversiones, no se aporta valor suficiente en todas las partes del proceso, se integran partes de la cadena de valor en las que no se es suficientemente eficiente… En definitiva, poco a poco se pierde la forma física.

Y todo se complica cuando, para atender la demanda, se acometen fuertes inversiones que finalmente generarán exceso de capacidad, se desatienden oportunidades estratégicas por atender las necesidades operativas, aprieta en costes la competencia internacional en los mercados tradicionales, se hace más difícil el acceso a la financiación o se incrementan los costes de las materias primas y de la producción. Es decir, cambian los jugadores y las condiciones del terreno de juego.

Así pues, retomar la forma física y jugar el partido en las nuevas condiciones es todo un reto, y la Amenaza que suponen los cambios debe tornarse en Oportunidad para hacer cosas nuevas o hacerlas de manera diferente. No en vano, como apuntó Robert M. Grant,  son los cambios en los mercados los que permiten la creación de nuevas ventajas competitivas.

Como habrá apreciado el lector, la preocupación por los costes subyace en una parte de las consideraciones realizadas hasta el momento.  No porque no piense que deban afrontarse muchos aspectos estratégicos y de mercado, o porque no esté plenamente de acuerdo con el mensaje de no competir exclusivamente en costes y con productos sin diferenciación, sino porque, sea cual sea la ventaja, hasta en productos o servicios con el mayor margen, los costes deben ser necesariamente optimizados.

Con el potente argumento de los costes, estos años pasados asistimos a un fuerte proceso de deslocalización industrial, proceso que recientemente se está ralentizando debido en parte a que no se producen reducciones tan relevantes en los costes de transacción. La deslocalización industrial ha dado paso a la deslocalización de servicios en áreas especialmente de back-office de algunas empresas, si bien este efecto no es tan destacado como el de las manufacturas. Hay cientos de ejemplos: el más llamativo para mí han sido empresas del sector media que emplean periodistas en Asia para generar contenidos globales. Así pues, si yo no aportara valor, esta crónica bien podría estarse escribiendo “desde las antípodas”. En conclusión: tal y como están las cosas, cojamos el toro por los cuernos y seamos competitivos como empresarios, como gestores y como personas.


Desde el nuevo diario Negocios & Estilo de Vida en su edición para Castilla-La Mancha me pidieron una columna mensual, que inicio con la que se publica hoy.

Hace un año hablábamos de: Por lo menos, diseño de imagen

lunes, 25 de febrero de 2008

Para promover la innovación...

No olvido que en mi pequeña serie de tres comentarios sobre innovación de hace unos días adelanté que haría algunas consideraciones sobre lo que podría hacerse desde la Administración Pública para favorecer esta cuestión.

Promover la innovación no es sencillo porque no es una estricta cuestión sectorial sino algo muy transversal. Suelo decir que esto de la innovación es como una araña con muchas patitas. Para que esté bien conformada, es necesario trabajar en muchos campos, y esto es difícil hacerlo de forma coordinada porque son muchas las competencias de las distintas Administraciones y muy repartidas.

Existen tres categorías de factores que deben existir para que se produzca innovación:
  • Un entorno, entendido como las infraestructuras existentes para llevar a cabo la investigación y desarrollo. Incluyo aquí infraestructuras de investigación básica, infraestructuras de información, capital humano de alta capacidad, tanto tecnólogos como gestores de proyectos, y herramientas de financiación suficientes para los proyectos.

  • Unas empresas competitivas o, especialmente, clusters en sectores proclives a la innovación: como ya comenté en los artículos citados, además del know how y la financiación a las que me refería también en el apartado anterior, para que esas empresas estén orientadas hacia la innovación es necesario que formen parte de sectores competitivos, cuya competencia les fuerce a asumir los riesgos económicos que supone la innovación.

  • Unos enlaces de calidad entre las infraestructuras, las personas y las empresas, enlaces que se desarrollan con la experiencia pero que pueden dinamizarse mediante mecanismos creados ad-hoc.
Tiempo atrás ya reflexioné sobre lo relativamente fácil que es invertir el dinero público en favorecer la creación de infraestructuras de innovación básica, requisito necesario pero no suficiente para la innovación, y lo complejo que resulta a los gestores públicos desarrollar los otros aspectos. Me recuerda esto a la política agraria: desde las Administraciones se ha fomentado durante muchos años una producción agraria pero nos quejamos amargamente de que el mayor valor añadido, la comercialiación, se lo llevan otras regiones u otros países. Aprendamos de esta experiencia y contribuyamos a desarrollar todas las facetas de la I+D+I con igual intensidad, a pesar de la dificultad.

Los tres factores, con sus distintos componentes, son imprescindibles y ninguno de ellos, por sí solo, impulsará la capacidad de innovación de un territorio. Dicho lo cual, pueden ya aventurarse qué tipo de actuaciones se pueden emprender desde la Administración competente para favorecer cada unas de estas tres categorías que necesita la innovación.

Hace un año hablábamos de: Crowdsourcing, formas innovadoras de hacer innovación

miércoles, 20 de febrero de 2008

¿Qué hacemos con el superávit?


Este vídeo aborda de forma muy simpática algunas de las opciones de un Estado con superávit (como el español). Como si del reparto anual de beneficios de una empresa se tratara, la protagonista solicita la devolución de ese dinero a los ciudadanos, considerando que esto será un inductor de la demanda.

Algunas opciones posibles:

- Amortizar deuda y ahorrarse el pago futuro de intereses, como propone Greenspan.

- Devolverlo como pide la protagonista.

- Utilizarlo para ejercicios siguientes en los que se prevé un incremento del gasto social como consecuencia del cambio de ciclo, garantizando así la sostenibilidad del sistema sin subir los impuestos.

- Destinarlo a inversiones productivas, especialmente infraestructuras y educación.

- Dejarlo ahí y gastarlo de cualquier manera, incrementando el gasto público o dando subvenciones.

- Reducir los impuestos a la producción y la fiscalidad sobre el empleo, favoreciendo la competitividad de las empresas en un país que permanentemente la está perdiendo (véase IPC)

Si sirve de pista de lo que yo opino, soy más de crecer por el lado de la oferta que por el de la demanda ¿Tienes tú alguna preferencia o alguna sugerencia adicional?

Vía Multimaníaco.

viernes, 15 de febrero de 2008

Primer aniversario del blog

365 días: 101 entradas. Hace hoy un año que comenzaba este blog. Gracias a las más de 6.000 personas que habéis pasado por aquí. Gracias a los que comentáis por aportar nuevas ideas y enfoques.

Algunas reflexiones pasado un año:

- Qué poquita gente de Castilla-La Mancha. Con razón hemos salido en un ranking como la última Comunidad Autónoma en blogs por habitante.

- Las personas 1.0 no pasan a ser 2.0 sencillamente porque te tengan cariño. Las desconectadas tampoco se conectan por esa razón. No es suficiente incentivo. Es obvio que las relaciones en Internet son entre personas conectadas. Para comunicar con muchas de las personas desconectadas que conozco, sencillamente no es el canal. Un blog es, para algunos de ellos, una excentricidad, y Twitter es ya de psicólogo (en esto último estoy bastante de acuerdo, con perdón).

- Especialización versus generalismo. El mundo de los blogs es una auténtica long tail. Creadas ya por los bloggers generadores de tráfico las necesarias externalidades de red positivas para situarse en la parte izquierda del gráfico, en el extremo de la long tail no puede haber generalismo sino hiperespecialización, un segmento muy concreto al que atender. Los que somos generalistas aportamos ambigüedad y un cierto nadar contracorriente. En el fondo, un blog es de uno, no se hace para generar tráfico sino para hablar de lo que a uno le gusta con gente a la que le gustan las mismas o parecidas cosas.

- Falta de orientación al lector: a pesar de que los comentarios poco trascedentes son los más comentados y los que tienen un poco más de chicha dan lugar a pocas opiniones, sigo empeñado en escribir de esto último, sencillamente porque me gusta. Como dijo Oscar Wilde en la mejor frase que he leido como expresión absoluta de falta de orientación al cliente, "la obra fue un gran éxito, pero el público fue un fracaso". O sea, que (perdonadme) me empecino en el error.

Os dejo los dos post más visitados del año:

- Ejemplo de trabajo en equipo: Noel Odell
- Sobre la extensión del concepto de innovación y la estrategia empresarial

Y el vídeo que más me gusta de los que he puesto. Todavía tenemos que hacer mucho proselitismo de las TICs e intentar acortar la brecha digital:




Gracias por estar ahí.

viernes, 8 de febrero de 2008

¿Por qué no innovan las Pymes? (y III)

Termina aquí la mini serie de comentarios sobre algunas de las causas por las que no innovan muchas Pymes.

Causa 4: Know how

Por si el riesgo y las dificultades para financiar, tanto con recursos ajenos como propios, no fueran suficientes barreras, nos encontramos con la falta de “saber hacer”. Qué mirar, por dónde empezar, quién te ayuda, cuál es la herramienta o la metodología…

Está claro que no es fácil y que la forma de afrontar el proceso de innovación no está claramente sistematizado. No hay recetas mágicas y, de hecho, depende de cada caso. Cuando el pequeño empresario escucha cosas como que hay que innovar en el proceso de llevar a cabo la innovación, o que hay que aplicar la “innovation management” termina de convencerse de que esto seguramente no es para él. Ello genera una clara incertidumbre que, salvo que se despeje, sólo se ve forzado a superar cuando la situación le obliga a hacerlo, esto es, cuando está en quiebra su modelo de producción tradicional por la presión de la competencia.

Análisis del entorno y prospectiva: la mayoría de las empresas realizan dicho análisis de forma no estructurada, viendo las tendencias en su actividad e intuyendo cómo los nuevos competidores, productos o procesos le pueden afectar. Sin embargo la falta de tiempo y la priorización de los aspectos operativos sobre los estratégicos hacen que el pequeño y mediano empresario analice esta cuestión de forma tangencial, más para percibir qué amenazas pueden producirse que para buscar nuevas oportunidades.

Transformación de una idea en un producto o servicio que aporte valor: aunque la idea esté ahí, generalmente se desconocen o se carece de experiencia en cuanto a los mecanismos para llevar a cabo una investigación. Dado que contar con área de investigación propia no es rentable por la baja economía de escala de una empresa pequeña, se suele contar con apoyo externo, lo cual supone una complejidad en la medida en que existe la barrera del desconocimiento, de los diferentes intereses e incluso del distinto lenguaje.

La empresa se enfrenta también a nivel interno con una falta de cultura y una resistencia y dificultad en la necesaria modificación de los procesos.

Lo bueno de esta barrera de la falta de saber hacer es que se resolverá (relativamente, todo hay que decirlo) con el tiempo, a medida que se produzca un efecto demostración de unas empresas sobre otras y éstas adquieran su propia experiencia en este campo.

Posts anteriores sobre este tema:

Causa 1: alto riesgo

Causas 2 y 3: rentabilidad de inversiones alternativas y acceso a la financiación externa

miércoles, 6 de febrero de 2008

¿Por qué no innovan las Pymes? (II): rentabilidad de inversiones alternativas y falta de financiación

Siguiendo con la mini serie de comentarios sobre algunas de las causas por las que, en mi opinión, no innovan las Pymes, cito ahora las dos siguientes:


Causa 2: Rentabilidad de inversiones alternativas

Ligada con la causa 1 (alto riesgo de la inversión en innovación) nos encontramos con la segunda razón. En primer lugar cabe decir que la actividad ordinaria de la empresa, a poco rentable que sea, genera al menos una sensación de confort o familiaridad que la hace preferible a una inversión con una alta prima de riesgo.

En general, no muchas empresas pequeñas tienen absolutamente clara cuál es la verdadera rentabilidad de sus inversiones, y cuánto es ésta superior a una inversión alternativa de riesgo similar.

Se suele decir que el nivel de riesgo óptimo es aquel que te permite dormir de un tirón por las noches. Es decir, depende de cada persona. En mi opinión, la existencia de posibles inversiones de relativamente menor riesgo pero con un alto retorno, como ha sido hasta hace poco la inversión en promoción inmobiliaria, desincentiva la innovación, pues pone a disposición del empresario (entendido aquí como inversor de capital) opciones muy razonables de inversión.

Hay un refrán que dice que el hambre aguza el ingenio. Aplicándolo a nuestro caso, mercados (como por ejemplo el norteamericano) con alto nivel de competencia y, en consecuencia, con bajas rentabilidades, animan a las empresas a analizar con mayor detalle el entorno y las tendencias, y a asumir mayores riesgos financieros para poder obtener buenas rentabilidades.

Mercados con competencia imperfecta y con actividades con alto retorno en proporción al nivel de riesgo asumido, son desincentivadoras de la innovación.


Causa 3: Acceso a la financiación externa

A consecuencia también de la causa 1 (alto riesgo de la inversión en innovación), es más difícil acceder a la financiación ajena. Además, precisamente por la prima de riesgo que ya comentaba más arriba, el coste de dicha financiación es superior. Esta es una cuestión que está más trabajada desde lo público. Las Administraciones promueven alternativas a las fuentes de financiación tradicionales, bien con préstamos bonificados, reduciendo las garantías u otras alternativas (el último ejemplo conocido es la Comunicación de la UE sobre financiación de las Pymes por fondos de capital riesgo). Pero es ésta una cuestión que no termina de estar bien resuelta.

Queda pendiente desarrollar la

Causa 4: know how

lunes, 4 de febrero de 2008

¿Por qué no innovan las Pymes? (I)

Una pequeña serie de comentarios sobre innovación, desarrollando algunas de las causas que, desde mi experiencia, hacen que las pequeñas y medianas no la llevan a efecto, a pesar de las innumerables llamadas desde las diferentes instituciones y Administraciones y, en base a ellas, una serie de consideraciones para éstas últimas. Vaya por delante que el título debiera realmente ser “¿por qué no innovan muchas Pymes?” ya que, como es lógico, otras sí lo están haciendo.

Quiero significar que las razones que cito no son desincentivadoras de la innovación por sí solas, sino que lo es la amalgama de todas ellas. Y por supuesto, que existen otras barreras, que podríamos desarrollar más adelante.

Causa 1: Alto riesgo

Desde el punto de vista empresarial, hemos de analizar cualquier inversión desde una perspectiva financiera. Y dado que vamos a invertir una determinada cantidad de dinero, hemos de valorar inicialmente el riesgo.

Cualquier inversión tiene una prima de riesgo; pero en el caso de la innovación, seguramente sea la más alta de las posibles. Investigar un posible nuevo producto o servicio, pienso que está sujeto al menos a tres riesgos asistemáticos:

  • Riesgo de posicionamiento: es decir, que el cliente objetivo perciba un verdadero valor en aquello que le ofrecemos, y esté dispuesto a pagar por ello. No en vano, la consecución de este fin es la causa última de la innovación. La definición clásica de innovación es la transformación de una idea en un valor para el cliente que genere resultados para la empresa. Este tipo de riesgos se puede minimizar con estudios de mercado, pero en nuestro caso no suelen tener un gran valor ya que está comprobado que aportan poca información dado que el posible cliente ignora el concepto del producto, sus características y beneficios. Los resultados del estudio pueden ser incluso totalmente contradictorios con el resultado final cuando se produzca el lanzamiento. Es éste un tema interesante sobre el que podría comentar más en un futuro.

  • Riesgo tecnológico: que aparezca una alternativa de mayor valor durante el proceso de investigación y desarrollo de la idea. En este caso, con casi total seguridad, el total o la gran mayoría de la inversión no tendría retorno alguno.

  • Riesgo de implementación: desarrollar todas las complejas acciones precisas para poner en ejecución la idea no es tarea sencilla, máxime cuando han de participar muy diversos actores, tanto dentro de la empresa como fuera de ella, y en este último caso, con intereses diferentes y metodologías a las que la empresa no suele estar acostumbrada.

Muchas empresas pequeñas y medianas no están en condiciones de asumir estos riesgos; tradicionalmente han optado por una opción menos rentable pero más segura que es, tras la aparición de una innovación por parte de otra compañía, el adaptarse paulatinamente o sencillamente copiar. No hay que desdeñar esta estrategia para sobrevivir, si bien es la que menor valor aporta y siempre estarás al vaivén de los cambios que puedan producirse.

Próximos causas a detallar:

- Causa 2: rentabilidad de inversiones alternativas

- Causa 3: acceso a la financiación externa

- Causa 4: know how