lunes, 28 de enero de 2008

Las relaciones sur-sur

Todos sabemos aquella famosa frase de que cuando Estados Unidos estornuda, el mundo se resfría. Independientemente de que los economistas se terminen de poner de acuerdo en si lo de Estados Unidos es una desaceleración o ya es realmente una crisis económica, lo cierto es que se ha revelado claramente que la economía norteamericana, al menos, no crecerá como lo venía haciendo hasta ahora. Como el enorme mercado que representa, esto tendrá un claro efecto de ralentización para muchas economías productoras de bienes o de materias primas y, por extensión, para la economía mundial.

Sin embargo, el imparable crecimiento de economías emergentes como la de China a tasas que se espera que se mantengan por encima del diez por ciento, podría provocar un llamativo efecto en esta ocasión que, de alguna manera, distorsione las consecuencias de esta crisis a nivel global.

China tiene una gran dependencia de petróleo, metales y otras commodities, bienes que, en general, se producen en economías emergentes. Actualmente, el comercio con estas economías es responsable del cincuenta por ciento del crecimiento de la economía de China. Ésta compra materias primas y vende bienes producidos de bajo coste, por lo que por primera vez las economías emergentes, por ejemplo, del cono sur americano, dejan de depender del crecimiento americano para pasar a hacerlo del asiático, y el crecimiento asiático se verá menos afectado por el menor crecimiento norteamericano y europeo.

Es decir, las relaciones comerciales directas entre países del sur tendrán claros efectos sobre el crecimiento económico global, y en cierta medida moderarán la previsible recesión.

Este diferente nivel de crecimiento económico en unas regiones respecto a otras supone además un nuevo reto para gestionar el crecimiento de la economía de España: una ralentización del crecimiento económico y de la demanda interna y de la de nuestros principales clientes, unida a un shock de oferta motivado por un incremento de los precios de las materias primas, causada a su vez por la demanda de las economías china e india. Se trataría entonces de la temida estanflación, una situación económica compleja de gestionar.

Personalmente no creo que la estanflación llegue a producirse: primero, porque se estima que la inflación se moderará en los próximos meses; y segundo, porque debería producirse un decrecimiento y no una mera ralentización económica. Dicen que lo que tenemos ahora es sólo slowflation.

viernes, 25 de enero de 2008

El efecto postmaster

Por mi experiencia tras más de un mes desde su conclusión, y contrastada con algunos de los compañeros que terminamos el executive MBA hace algo más de uno mes, éstas son algunas de las manifestaciones del que podríamos llamar efecto postmaster; no digo que estas manifestaciones sean positivas ni negativas, me limito a describirlas:

- Efecto irrelevancia: una actividad que no suponga un incremento de los conocimientos o una reflexión lúcida sobre algún aspecto de interés, es considerada una pérdida de tiempo: ver un programa no educativo en TV o hasta leer una novela sin mayores pretensiones.

- Falta de motivación intelectual: la inexistencia de notas técnicas, artículos y trabajos, provoca una carencia que debe satisfacerse con nuevos cursos, libros técnicos y artículos sobre las materias del master u otras totalmente distintas pero que supongan no reducir excesivamente la dosis diaria de información. En mi caso, estas actividades son lectura de artículos y perfeccionamiento del inglés.

- Efecto falta de tiempo: cuando realizas el master llenas todo tu tiempo libre. Tienes la impresión de que cuando acabes podrás hacer todas esas cosas que no podías hacer antes: hacer ejercicio, leer, escuchar música, etc. Trascurrido un plazo te das cuenta que es imposible hacer tantas cosas a la vez y que te sigue faltando el tiempo igualmente. El tiempo es el bien más valioso.

- Efecto hastío: acostumbrados a afrontar (en laboratorio) problemas estratégicos o de gestión de interesantes compañías, el trabajo habitual, por muy motivador que sea, se convierte en más rutinario y poco retador. En personas muy orientadas al logro, esto trae como consecuencia un interés por buscar nuevas actividades y nuevos proyectos. Se genera así en el ambiente una sensación de provisionalidad, de cambio, y una cierta insatisfacción. Personalmente no me siento muy afectado por este "efecto" en concreto.

- Efecto autoconfianza: te sientes más "preparado" para afrontar nuevos retos, lo que te permite aventurarte en cosas que quizás antes no hubieras afrontado (podría darse incluso que de forma un tanto temeraria), bien sea dentro de tu empresa o, ligándolo con lo anterior, en un nuevo proyecto.

Otros efectos, estos claramente positivos, es que se duerme estupendamente, se puede dedicar más atención a la familia y se rebaja considerablemente el nivel de estrés.

Bueno, seguramente exagero un poco algunas cosillas, pero si no, no quedaría muy "científico" ;)

martes, 22 de enero de 2008

Regala un árbol

Una buena idea para regalar en un cumpleaños o cualquier celebración, es regalar un árbol. Quizás recordaréis que hace tres años un incendio arrasó una enorme zona boscosa de la provincia de Guadalajara y acabó con la vida de 11 de los miembros del retén de incendios.

Una Fundación privada promovida por una empresa de la provincia puso en marcha un proyecto para rehabilitar una finca pública para su uso como espacio de contacto con la naturaleza, ocio y formación, y asimismo promover la reforestación de la zona mediante el proyecto del apadrinamiento, por miles de ciudadanos, de árboles por un período de cincuenta años.

Por una aportación de un euro al año durante ese período, puedes apadrinar uno de estos árboles y contribuir así a un proyecto muy interesante desde un punto de vista de rehabilitación natural y económica de la zona. Personalmente me parece un regalo muy bonito, especialmente para los niños, que tendrán ocasión durante toda su vida de comprobar el desarrollo no sólo de su árbol sino de toda la zona, y de comprometerse de esta forma con la sostenibilidad de su entorno.

Tienes mejor información en la web de la Fundación.

martes, 15 de enero de 2008

"Son las personas, estúpido"

Dando un giro a la famosa frase de James Carville quien, planificando la campaña electoral, dijo a Clinton aquello de "It´s the economy, stupid", cada vez me reafirmo más en la idea de que, en el mundo de las empresas, lo más importante son las personas.

Queda hasta bonito decirlo. Pero lo cierto es que capital y tecnología son relativamente accesibles; analices la variable que analices, desde el punto de vista estratégico al más puro operativo, las personas bien gestionadas aportan un valor creciente y representan la mejor ventaja competitiva, imposible de imitar.

Podríamos escribir terabytes de información sobre este tema de la gestión de personas, y algunas cosillas he dicho. Me centro ahora en una sola cuestión: la definición de objetivos. Cuando hablamos de personas y de relaciones entre ellas, asistimos a largas (interminables diría yo) discusiones. Todo el mundo tiene su parte de razón, pues todo el mundo parte desde su experiencia personal o su particular visión de la realidad.

Hay opiniones para todos los gustos sobre remuneración, sobre el "reparto de la riqueza" que dirían los sindicatos, sobre conciliación (a fin de cuentas, sobre flexiblidad de la jornada laboral), sobre teletrabajo... Pienso que algunas de estas cuestiones, al menos en algunas profesiones, se resolverían mejor si se trabajase más por objetivos: no retribuyo tu tiempo sino que remunero por los resultados de tu trabajo.

Por supuesto que en distintas empresas, en mayor o en menor grado, se hace así. Pero si realmente los hitos intermedios y los resultados conseguidos en base a los objetivos perfectamente definidos fueran medidos y evaluados, podríamos decir que da igual cuánto tiempo trabajas o desde dónde lo haces. Claro está, esto es muy difícil; requiere gran planificación y ello supone la posibilidad de equivocarse. Es demasiado rígido, dirán unos; no es aplicable a muchos negocios en los que existen procesos continuos o que requieren un tiempo inevitable de presencia física, se argumenta también.

Ahora que en la web se discute de la modernización de las Administraciones Públicas, me parece un ejemplo, a lo mejor un tanto extremo, la decisión del presidente francés Sarkozy de evaluar a sus Ministros y altos cargos en función al cumplimiento de una serie de objetivos cuantificables. Un tanto extremo, pero en todo caso ejemplarizante, en la medida en que sea posteriormente trasladable a la prestación de servicios que llevan a cabo los funcionarios públicos. ¿Hay algo más difícil que introducir con éxito objetivos y criterios medibles de rentabilidad (económica y también social) en la Administración Pública?

viernes, 4 de enero de 2008

Condiciones del empresario de éxito

Mucho se ha hablado y escrito sobre las cualidades que deben adornar a un empresario de éxito: capacidad de trabajo, tenacidad, inteligencia emocional, "olfato" para los negocios, conocimientos profundos de su propia actividad, vocación de aprendizaje.... son en mi opinión algunas de ellas.

No obstante, después de haber conocido a muchísimos empresarios, considero que existen unas características de las que disponen los empresarios de mayor éxito. No digo con esto que sean condiciones para alcanzar el éxito, sino que las tienen aquellos que destacan. Éstas son:

  • Influencia/poder: pocas veces se planifica esta cuestión. Puede pensarse que la influencia es consecuencia del éxito y no a la inversa, y tiene bastante sentido. Pero la gestión deliberadamente "interesada" de esta materia: el cuidado por el networking, que sea cada vez de mayor nivel, la gestión inteligente de la información..., puede ayudar a resolver problemas de gestión y a entrar en nuevos negocios o acceder a nuevos clientes más valiosos.

  • Equipo: por mucho que a uno le cueste reconocerlo, no puede hacerlo todo, y mucho menos a medida que la empresa adquiere una mínima dimensión. Quien no se rodea de un buen equipo y lo cuida tiene los días contados. Muchas veces he escuchado frases como "¿cómo es posible que este hombre tenga una empresa como esa?", haciendo referencia a sus escasas aptitudes de comunicación o para las relaciones interpersonales, por ejemplo. En mi opinión, su principal acierto estuvo en saber conformar un buen equipo directivo.

  • Recibir feedback negativo: esta capacidad es muchísimo menos habitual, y ello es lógico en la medida en que suele estar bastante reñida con el poder. Por desgracia para las personas con poder, escuchar feedback negativo cada vez les resulta más difícil. Primero, porque cada vez hay menos personas que se lo quieran dar; y segundo, porque generalmente él no estará dispuesto a escucharlo. Sin embargo, recibir feedback negativo es un auténtico regalo y quienes así lo entienden y lo fomentan prolongan cada vez que lo hacen la vida de su empresa. Me comentaba el otro día un mando intermedio unos problemas de su empresa y me decía que cómo creía yo que podrían solucionarse. Yo le dije que su presidente era un gran empresario y que seguro que se alegraría (o al menos necesitaría) oir eso. Pero su presidente ya no tiene tiempo para hablar con la gente y nadie sabe qué tal le sentará escuchar cosas desagradables.