viernes, 26 de diciembre de 2008

Mejor inventa tú

Dejad que las tropas de los innovadores desembarquen en las playas y sufran las pérdidas; si esperáis un poco y los seguís, podréis recoger los beneficios en santa paz.


El profesor de Yale escribió esto refiriéndose a Bill Gates, a quien llamaba el Bing Crosby de la tecnología, que fue número uno del billboard reeditando estrofas y canciones ya realizadas previamente.

Microsoft tomó desarrollos que ya existían, los reelaboró, los empaquetó y conquistó el mundo de la tecnología.

En general, las capacidades que se necesitan para hacer triunfar un producto en el mercado son totalmente diferentes de las que se precisan para desarrollar una invención. Es el que llamé riesgo de posicionamiento: ¿comprendará el cliente el valor de la nueva propuesta y estará dispuesto a pagar por ello?

Algunas de las razones del fracaso, cuando una persona o empresa desarrolla un nuevo producto:

- Porque se necesitan conocimientos y actitudes que no existen. Se necesita entonces "educar" al consumidor, lo que es enormemente costoso, al alcance de unos pocos.

-  Porque se  precisan productos o servicios adicionales que no existen o no están suficientemente introducidos en el mercado (caso, por ejemplo, de la burbuja tecnológica de 2000, cuando las redes no tenían suficiente ancho de banda para acoger las propuestas de los desarrolladores)

- Que haya que crear el mercado: que el producto cubra una necesidad no cubierta o se cree una nueva, con la ingente capacidad de recursos financieros que han de destinarse a este fin. Esto es el motivo de fracaso de un enorme porcentaje de las innovaciones.

- Que se lance a un mercado equivocado: esto ocurre en muchas ocasiones; un producto se concibe para una necesidad concreta pero no tiene especial éxito en el mercado para el que se concibió; sin embargo posteriormente se adapta a una nueva necesidad con gran éxito. Este ejemplo podría ser el de Nespresso, un sistema que ha estado más de veinte años en propiedad de Nestlé pero al que hasta ahora no se le había encontrado el mercado ni la forma de comercializarlo. En su día se concibió para dar servicio a colectividades; el rotundo éxito actual tiene que ver con el mercado doméstico unido a un enorme esfuerzo publicitario.

- Que el mercado no esté preparado: por razones económicas, sociológicas, etc.

- Estándares y economías de red: que el mercado sólo admita un ganador, el estándar. En ese caso, ante la competencia que inevitablemente surgirá, es preciso ser endiabladamente más rápido y más capaz de crear alianzas para conseguir ese "monopolio" antes que lo haga el otro. 

Un ejemplo, de entre miles, de inventor sin éxito: el inventor del karaoke.

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