viernes, 3 de octubre de 2008

Las empresas y la crisis (I)

No quería pasar en el blog de puntillas por la crisis sino afrontar las cosas como vienen. Las medidas de política económica y fiscal que se deberían adoptar ya las hemos puesto negro sobre blanco hace tiempo en CECAM. Sin dejar de mirar lo que otros pueden y deben hacer para contribuir a superarla cuanto antes y salir lo más indemnes posibles, y hasta reforzados de esta situación si se puede, lo cierto es que las empresas están también en la tesitura y la obligación de afrontar su parte de esfuerzo, por la cuenta que les tiene.

Sin entrar a comentar la situación macro, que está más que archiexplicada, para que se comprenda mejor qué puede hacerse a nivel de cada empresa, detallaré primeramente algunos de los principales efectos que la crisis está teniendo, a mi juicio, sobre la actividad empresarial, sin perjuicio de que puedan después salir algunos otros.
  • Dificultad de acceso de la financiación bancaria: las empresas no pueden acceder a financiación bancaria con facilidad debido a la falta de liquidez del sistema financiero. Esto no sólo supedita cualquier posibilidad de inversión en activos fijos o inversiones en proyectos sino que pone en serias dificultades la financiación de las necesidades operativas de fondos o, dicho de otro modo, el dinero que se necesita para operar con solvencia en el día a día, teniendo en cuenta los niveles de stocks y tesorería necesarios así como los plazos de cobro y pago.

  • Incremento de los costes: fundamentalmente los costes de la energía (España es uno de los países con mayor dependencia energética exterior del mundo) y los costes financieros, fruto de la restricción de liquidez bancaria y del incremento de la prima de riesgo. Paradógicamente, a pesar del incremento del desempleo, también crecen los costes salariales a consecuencia de un mercado laboral rígido y un sistema retributivo con una gran componente fija, cuyas variaciones van ligadas a indicadores de precios (que son singularmente altos en la actualidad) y no a la productividad.

  • Incremento de la morosidad: de poco te sirve vender si no te pagan. A causa de las dificultades de financiación se está produciendo un incremento muy importante de la morosidad, lo cual supone soportar nuevos costes que pueden llegar a comprometer seriamente la actividad de la empresa. La morosidad tiene un efecto arrastre en cascada.

  • Fuerte reducción de la demanda: es decir, del consumo. La reducción de la demanda tiene su base, para algunas empresas, en el parón del sector de construcción, del que vivían o al que proveían, y para otros en una reducción del consumo industrial y doméstico fruto de la incertidumbre y del aumento del desempleo. Por poner un ejemplo, las ventas de automóviles han disminuido más de un 30%. La demanda ha sufrido además una ralentización en todo el mundo, con lo que la actividad exterior también se ve perjudicada. La disminución de la demanda no afecta a todos los sectores y empresas por igual, pero es de imaginar que se irá haciendo extensiva a la generalidad.

  • Incertidumbre: aunque se sabe que será largo y difícil, no se sabe a ciencia cierta cuánto va a durar esta situación ni su profundidad en cada sector. Esto dificulta cualquier toma de decisiones de cierta relevancia y paraliza los nuevos proyectos e inversiones.

  • Reducción de precios: para hacer todo más difícil, en ciertos sectores se genera una tendencia a reducir los precios, ya que empresas con fuertes costes fijos tienden a vender con menos rentabilidad o incluso a pérdida con tal de financiar una parte de esos costes.
Dejo para un siguiente comentario la enumeración de qué acciones se pueden llevar a cabo para salir airoso de esta situación, pero si te animas puedes dejar alguna idea en los comentarios.

1 comentario:

Javier dijo...

Me parece muy interesante este tema.

El problema mas grave de esta crisis es el cierre radical de la financiación bancaria a empresas y autónomos, que está empezando a originar una reacción en cadena que, como no se solucione pronto, va a provocar una catástrofe que nos va a afectar a todos.

Estoy impaciente por leer tu próximo comentario sobre las acciones que propones.

Javier García