viernes, 24 de octubre de 2008

La importancia de no tener nada

Un pájaro que volaba libremente decidió posarse a descansar en una rama. Tras un tiempo allí se habituó al entorno y al descanso; consideró que allí se encontraba muy bien y dejó de volar. Cuando alguna vez pensaba en avanzar se decía a sí mismo: estoy cogido a la rama y no puedo soltarme; es la rama la que no me deja volar.

Si hubiera volado ¿qué hubiera encontrado? Incertidumbre, mayores esfuerzos, quizás sitios mejores, quizás no, seguro que nuevas vivencias...

Los seres humanos nos aferramos a las cosas (o a las personas) como si pudiéramos poseerlas, como el pájaro a su rama. El miedo a perderlas nos bloquea.

Desde un punto de vista intelectual, no debemos considerarnos poseedores de nada. La vida es un flujo de cambios, debemos disfrutar de lo que tenemos cuando lo tenemos, quizás mañana esa persona no esté o ese estatus no exista. El pasado no puede cambiarse; el futuro está por escribir.

Tenemos un miedo al cambio, pero los cambios están ahí. Adoptar esa actitud de falta de propiedad y de provisionalidad nos ayudará a admitirlos y a ser más felices, disfrutando lo que tenemos, admitiendo lo que dejamos de tener y convirtiéndonos en protagonistas para lograr aquello que deseamos: somos libres, la rama es una escusa.

1 comentario:

Alvaro dijo...

Gracias Félix, por tu "thought provoking" entry. Nada es tan de agradecer como que nos empujen a pensar, a replantearnos nuestras "certezas". Vivimos tiempos convulsos, y los japoneses aprendieron hace mucho tiempo que para que los puentes no se les cayeran en los terremotos, lo mejor era hacerlos flexibles, incorporando una especie de flotadores/amortiguadores en los pilares que los sujetan....