viernes, 6 de junio de 2008

No a la estanflación

En varias ocasiones he comentado sobre la posibilidad de la estanflación (decrecimiento económico con inflación), palabra que poco a poco empieza a entrar en el vocabulario económico más habitual, en la medida en que la inflación no se controla y las previsiones de crecimiento económico son cada vez menores. Realmente, afrontar una situación de estanflación una vez que estás dentro de ella es particularmente complejo, pues las medidas de política monetaria o fiscal que puedas adoptar para incentivar el crecimiento agravan la situación de inflación; y a la inversa, las medidas fundamentalmente de política monetaria para controlar la inflación (subidas de tipos) agravan la crisis.

Es decir, que hay que prevenir, porque la cura es muy, muy difícil, y por eso hay que tomar el toro por los cuernos antes de que la estanflación llegue; que no tiene porqué llegar, pero que a este paso somos capaces de conseguirlo, pues a pesar de que la demanda interna decrece rápidamente, los precios siguen creciendo por el schock de oferta de la energía y la demanda de países terceros.

Todo el mundo estamos de acuerdo en la necesidad de un cambio de modelo, ya que el que teníamos hasta ahora nos vino muy bien, fue muy intensivo en empleo, pero no era sostenible en el tiempo y no era competitivo en una economía global. Lo malo es que esto del cambio de modelo es fácil de decir pero no tan fácil de conseguir, y desde luego no a cortísimo plazo, como ahora necesitamos. Luego están las medidas estructurales que, como no son muy populares, nunca acaban de llegar.

He escuchado ya nosecuántas opiniones distintas sobre cómo afrontar esta situación (dos hombres pasean por un jardín: dos jardines). Por supuesto que cada uno arrima el ascua a su sardina. Y hay incluso quienes piensan (me lo decían el otro día) que la medida de los 400 euros es buena porque incentiva el consumo, y que eso es positivo para los sectores económicos.

Independientemente de lo bien que le puedan venir a cada ciudadano a título particular, viendo las cosas con perspectiva, lo malo de los 400 euros es:

- Que incentiva el consumo con gasto público (aunque nos lo den a los ciudadanos), lo cual tiene efectos negativos por muchísimas partes; por citar una sola de ellas es que contribuye a terminar con el superávit, ese arma tan interesante que al parecer era la única que teníamos para afrontar la crisis sin déficit ni políticas fiscales expansivas, y que ya ha desaparecido (no sólo por esto, pero también por esto).

- Que incentivar el consumo es fomentar el crecimiento de los precios, que ya están suficientemente descontrolados.

¿Qué debe hacer el Presidente del Banco Central Europeo con los tipos? ¿Subirlos para controlar la inflación? Tiene sentido, pero ¿no es externo el problema de la inflación, no sujeto a la demanda? Es difícil de afrontar para un empresario el oir que para salir de ésta hay que subir los tipos y frenar más el consumo. ¿Qué políticas debe adoptar nuestro Ministro de Economía, el cual no tiene competencia monetaria, parte de la fiscal se la quieren pasar a las Comunidades Autónomas y con un presupuesto del Estado que es como el de una Comunidad Autónoma grande?

Si me apuras (bueno, exagerando el tema), al Ministro casi que sólo le queda ser gestor de expectativas, y ya se sabe que las expectativas en economía son cruciales. Y eso sí que lo está intentando con denuedo, esforzándose en aplacar los ánimos pre-crisis con su mensaje de "tampoco es para tanto".

3 comentarios:

Camilo dijo...

Hola Felix:

hacía un rato que no pasaba por los blogs españoles.
El tema que tocás no es ajeno al nuestro. Estamos en un entramado mundial y de eso creo que no hay dudas. Hace unos días estuvo nuestra presidenta en Roma tratando el tema de la falta de alimento (y energía creo)y es como que todos los países o comunidades económicas como en el caso de Uds. ven afectado el modelo.
En nuestro caso; el gobierno se obstina a mantener un modelo que fue exitoso durante los últimos 5 años, pero todo el mundo se pregunta ¿para qué mantenerlo? y en qué le afecta en lo político cambiar el modelo.
Poco puedo opinar sobre la economía europea y española en particular. Pero algo puedo decir de nuestro país y de la economía en gral. Y es que la economía no se ata a reglas sagradas y que puede llegar a convertirse en una media, que facilmente se pueda dar vuelta; en función del bien general
Saludos

Camilo dijo...

te dejé un comentario en tu artículo sobre los uruguayos de los andes. ¡qué historia!

Félix dijo...

Gracias por tus comentarios, Camilo.

Sin embargo, opino que los Gobiernos tienen una capacidad limitada para dar la vuelta a esa media. Como no podría ser de otra manera, la política monetaria está residenciada fuera de los Gobiernos, en los Bancos Centrales, para que éstos tengan indipendencia. Y la política fiscal cada vez está más constreñida por compromisos internacionales y, en nuestro caso, por el creciente poder de las Comunidades Autónomas.