viernes, 25 de abril de 2008

Del discurso de la innovación a los resultados

Es cierto que comparar nuestros datos estadísticos con los de otros puede y debe servirnos como aliciente para mejorar. Todos sabemos que en Castilla-La Mancha no salimos nada atractivos en la foto de la innovación si nos comparamos con la media nacional. Sin dejar de pensar en todo el camino que nos queda por recorrer, no debemos obviar un hecho: a nivel mundial es muy reducida la gama de sectores empresariales que realmente están tirando de las andas de la innovación. En la medida en que dichos sectores no tienen todavía fuerte presencia en Castilla-La Mancha, no podemos pretender esperar espectaculares resultados en esta materia.

Tratando de buscar las oportunidades en las épocas de incertidumbre, en mi último artículo reflexionaba sobre cómo aprovechar los cambios externos del mercado. No obstante, una empresa con vocación de liderazgo puede no querer depender de los cambios externos y ser también motor de cambio en cualquier momento a través de la innovación. Así pues, la innovación es la principal herramienta de mejora competitiva en todo tiempo, en los buenos y en los malos momentos.

¿Pero es posible innovar en momentos de crisis? Decía hace poco Jeff Bezos, CEO de Amazon, la primera empresa mundial en comercio electrónico, que no existen malos momentos para innovar. Desde mi punto de vista, uno de los resultados de esta crisis en ciernes será un sano avance en el modelo económico hacia actividades de mayor valor añadido y un reforzamiento de las empresas más innovadoras.

En mi opinión, en España han existido, entre otros, dos obstáculos que son cruciales para la inversión en innovación: falta de competitividad de los sectores y alta rentabilidad de inversiones alternativas a la inversión en innovación. La existencia de la posibilidad de inversiones que, con menor riesgo, han generado estos años atrás importantes retornos, no ha fomentado el esfuerzo en innovación. TIR superiores al diez por ciento en actividades de escaso nivel de riesgo derivan necesariamente un gran flujo de capitales hacia ellas. En el momento en que se reducen las rentabilidades de esas inversiones se fomentará indirectamente el ingenio, la innovación y la voluntad de asumir mayores riesgos financieros.

Claro está que uno no se ha caído de un guindo. Si se constriñe el crédito bancario para la financiación de las actividades ordinarias de la empresa, cómo pretender que, cuando se eleva la prima de riesgo, se pueda obtener financiación externa para este tipo de proyectos. Ahí, entre otros lugares, debe notarse ahora la mano de la Administración si realmente queremos promover el cambio de paradigma económico que se preconiza insistentemente.

Además, no deberíamos partir de la premisa irrefutable de que la innovación es siempre cara. Puede ser costoso en términos económicos, culturales, formativos, etc., afrontar un proceso de fuerte innovación de producto a gran escala. En ese campo hay que ser selectivo. Pero junto a ella pueden afrontarse innovaciones que hagan nuestras operaciones más eficientes y reducir los costes que nos permitan ofrecer mejores precios o mayor valor a nuestros clientes. No hace falta pertenecer a uno de esos sectores de high-tech para hacer esto. De hecho, viendo la relación de las empresas más innovadoras del mundo, llama la atención que muchas de ellas no pertenecen a dichos sectores y que su principal instrumento de innovación son las mejoras de los procesos.

Este artículo lo firmo hoy en Negocio&Estilo de Vida.

1 comentario:

Juan Martínez de Salinas dijo...

Hola Félix,

De casualidad acabo de descubrir tu blog y simplemente quería felicitarte por el mismo.

A partir de ahora lo visitare habitualmente.

Saludos,

Juan