miércoles, 5 de marzo de 2008

Misión, visión y valores

"Si no sabes dónde quieres ir, entonces realmente no importa el camino que elijas", le dijo el gato Cheshire a Alicia en la conocida obra de Lewis Carroll.

Si no defines dónde quieres estar dentro de cinco años, seguramente estarás en cualquier parte menos donde te hubiera gustado.

La verdad es que eso de la misión, la visión y los valores, que tantas críticas han recibido por ser una moda, algo que todo el mundo tenía que tener, que sólo servía para estar en una carpeta o aparecer en la memoria o en la web, bien empleado son una primera reflexión imprescindible para dar pasos en la dirección que queremos.

Unas preguntas tan sencillas cómo quién eres, dónde quieres ir y cómo quieres comportarte, te obligan a hacer una reflexión estratégica seria, analizarte a ti mismo, analizar tu entorno y tu competencia, te ayudan a la hora de tomar decisiones, a asignar eficientemente los siempre insuficientes recursos (lo que le llaman operativizar la estrategia), a forjar y mantener la cultura corporativa, a motivar.

Leí hace poco una tira de Dilbert (a quien he incorporado como un visitante diario en el blog, para poner una sonrisa entre las cosas siempre serias del mundo empresarial) que decía a su jefe algo así como: "mientras nosotros estamos aquí planificando nuestra estrategia, nuestra competencia está ahí fuera haciendo algo que le llaman trabajar". Es la eterna tensión entre planificación y ejecución. El exceso de planificación nos hace lentos y rígidos, la falta de planificación nos hace erráticos y da ventaja a la competencia. La porción adecuada de cada uno de ellos lo da el sector y el tamaño de cada empresa: las pymes pueden permitirse planificar menos e improvisar más.

De todas formas, si no hay estrategia ni planificación ¿a qué cosa alineamos la operativa de cada una de las áreas de la empresa? Bromas aparte, esa misión y visión, concretada en objetivos, deben ser el eje que dirijan las operaciones, la gestión de los recursos humanos, las acciones de marketing, los sistemas de información, la política financiera...

La última frase: si no te gusta dónde estás, la mejor manera de seguir ahí es continuar haciendo lo mismo que estás haciendo ahora.

Hace un año hablábamos de:

2 comentarios:

eKaizen dijo...

La frase con la que cierras la entrada es perfecta. No hay que quejarse, lo que tenemos que hacer es actuar.
Todo el artículo me parece muy lúcido, toda empresa, por grande o pequeña que sea necesita tener un punto de referencia para saber hacia donde orienta sus pasos. En caso contrario, ¿qué hacemos?, improvisar continuamente está bien para un actor o alguien así, pero en el mundo empresarial no lo veo yo muy claro. Prefiero una planificación coherente, que no llegue a encorsetarte pero que tenga unos objetivos definidos.
Saludos

Félix dijo...

Es todo como muy de sentido común