miércoles, 20 de febrero de 2008

¿Qué hacemos con el superávit?


Este vídeo aborda de forma muy simpática algunas de las opciones de un Estado con superávit (como el español). Como si del reparto anual de beneficios de una empresa se tratara, la protagonista solicita la devolución de ese dinero a los ciudadanos, considerando que esto será un inductor de la demanda.

Algunas opciones posibles:

- Amortizar deuda y ahorrarse el pago futuro de intereses, como propone Greenspan.

- Devolverlo como pide la protagonista.

- Utilizarlo para ejercicios siguientes en los que se prevé un incremento del gasto social como consecuencia del cambio de ciclo, garantizando así la sostenibilidad del sistema sin subir los impuestos.

- Destinarlo a inversiones productivas, especialmente infraestructuras y educación.

- Dejarlo ahí y gastarlo de cualquier manera, incrementando el gasto público o dando subvenciones.

- Reducir los impuestos a la producción y la fiscalidad sobre el empleo, favoreciendo la competitividad de las empresas en un país que permanentemente la está perdiendo (véase IPC)

Si sirve de pista de lo que yo opino, soy más de crecer por el lado de la oferta que por el de la demanda ¿Tienes tú alguna preferencia o alguna sugerencia adicional?

Vía Multimaníaco.

5 comentarios:

Fabián dijo...

El vídeo es genial.

A mí me parece que las dos opciones más razonables son invertir el superávit en la reducción de la deuda o mantenerlo en caja para afrontar el cambio de ciclo (que viene a ser la misma idea, ya que si reduces la deuda tienes nueva capacidad de endeudamiento para afrontar el cambio de ciclo).

Inventarse gastos (sean sociales o de inversión) no me parece oportuno salvo que haya tal frenazo económico que sea imprescindible incrementar la demanda mediante algún tipo de política keynesiana. Si la ralentización económica es relativamente suave, mejor no meneallo.

Félix dijo...

Muy agudo. Como gran ejecutivo que eres, con razón te ha cazado una gran compañía.

eKaizen dijo...

Básicamente estoy de acuerdo; aunque no sea ningún profesional de la economía ni de las finanzas; creo que ya que disponen de ese dinero lo deberían emplear (y nunca despilfarrar) en posibilitar un mejor futuro. Es decir, sanear deudas y también aprovechar para reajustar presupuestos de algún departamento/ministerio que necesitde del despliegue de una nueva o más eficaz política. Como bien indicas la pérdida constante de productividad, por ejemplo.
Saludos

intoku dijo...

Me ha gustado la metáfora! Gracias.

Te lo cogeré prestado en mi blog sooner or later.

Intoku.

Anónimo dijo...

Me centraría en educación. Aunque la gran mayoría se viese abocada a ser exportada (como médicos), ya que la considero en la panacea para la competitividad.
Otra posibilidad sería la fiscalidad aunque hay países que son muy buenos competidores, como Irlanda.