viernes, 25 de enero de 2008

El efecto postmaster

Por mi experiencia tras más de un mes desde su conclusión, y contrastada con algunos de los compañeros que terminamos el executive MBA hace algo más de uno mes, éstas son algunas de las manifestaciones del que podríamos llamar efecto postmaster; no digo que estas manifestaciones sean positivas ni negativas, me limito a describirlas:

- Efecto irrelevancia: una actividad que no suponga un incremento de los conocimientos o una reflexión lúcida sobre algún aspecto de interés, es considerada una pérdida de tiempo: ver un programa no educativo en TV o hasta leer una novela sin mayores pretensiones.

- Falta de motivación intelectual: la inexistencia de notas técnicas, artículos y trabajos, provoca una carencia que debe satisfacerse con nuevos cursos, libros técnicos y artículos sobre las materias del master u otras totalmente distintas pero que supongan no reducir excesivamente la dosis diaria de información. En mi caso, estas actividades son lectura de artículos y perfeccionamiento del inglés.

- Efecto falta de tiempo: cuando realizas el master llenas todo tu tiempo libre. Tienes la impresión de que cuando acabes podrás hacer todas esas cosas que no podías hacer antes: hacer ejercicio, leer, escuchar música, etc. Trascurrido un plazo te das cuenta que es imposible hacer tantas cosas a la vez y que te sigue faltando el tiempo igualmente. El tiempo es el bien más valioso.

- Efecto hastío: acostumbrados a afrontar (en laboratorio) problemas estratégicos o de gestión de interesantes compañías, el trabajo habitual, por muy motivador que sea, se convierte en más rutinario y poco retador. En personas muy orientadas al logro, esto trae como consecuencia un interés por buscar nuevas actividades y nuevos proyectos. Se genera así en el ambiente una sensación de provisionalidad, de cambio, y una cierta insatisfacción. Personalmente no me siento muy afectado por este "efecto" en concreto.

- Efecto autoconfianza: te sientes más "preparado" para afrontar nuevos retos, lo que te permite aventurarte en cosas que quizás antes no hubieras afrontado (podría darse incluso que de forma un tanto temeraria), bien sea dentro de tu empresa o, ligándolo con lo anterior, en un nuevo proyecto.

Otros efectos, estos claramente positivos, es que se duerme estupendamente, se puede dedicar más atención a la familia y se rebaja considerablemente el nivel de estrés.

Bueno, seguramente exagero un poco algunas cosillas, pero si no, no quedaría muy "científico" ;)

5 comentarios:

Nana dijo...

¡Qué cierto! A mi, además me quedó un "efecto devorador", traducible en una constante inquietud y curiosidad por intentar aprender y entender todo lo que caía en mis manos, darle vueltas, analizarlo,... ¿es malo doctor?

En referencia al regusto de que todo es poco, en el caso de nuestro MBA se soluciona parcialmente participando en las actividades que organiza la Asociación de ex-alumnos: conferencias, jornadas, benchmarking, ...

intoku dijo...

Estoy de acuerdo con tu análisis Félix!

El ser humano es un ser de inercias. Cogemos carrerilla y luego, al terminar, parece que necesitamos seguir adquiriendo conocimientos como se se tratara de gasolina.

Me quedo con el efecto autoconfiaza. Sólo por eso, ya vale la pena, ¿no?

Ana dijo...

Jajajajajaja... me reconozco en casi todos ellos... además lo extendería más allá del master .. mismos efectos con oposición y con carrera.

eKaizen dijo...

Con estos efectos secundarios que expones no sé si plantearme lo de hacer un master. Porque ya sufro varios de estos efectos y si encima se me van a acentuar, no sé, no sé.
Saludos.

alfredus dijo...

Felix,
muy acertado el post.

Nuestras ganas por empaparnos con m�s conocimiento nos llev� a tres compa�eros y a mi a publicar "Direcci�n Habilidosa".


saludos