miércoles, 19 de diciembre de 2007

De jefes a gestores de personas

Una de las cosas que más me llamó la atención de nuestra visita a la sede de Microsoft en Las Rozas fue lo meridianamente claro que tienen la función de todos y cada una de las personas y, lógicamente, de los mandos intermedios y directivos.

Y lo más destacado es que la función de estos últimos es gestionar equipos. Tan importante, como que su bono va ligado a las acciones que desarrollen y resultados que consigan en este campo. Y que cerca de la mitad de su (seguro) valioso tiempo está destinado a gestionar personas.

Alguien me dirá: es lógico, es una empresa de servicios, su principal capital es el humano. Y tendría razón. Pero conozco tantas y tantas empresas en las que lo fundamental son las personas pero donde a los directivos, no sólo no los evalúan por esa gestión de personas, sino que han de atenderla de forma totalmente residual a su "actividad principal", que al final terminan siendo la última prioridad.

- Yo hablo con mi equipo siempre que hace falta, pero si me dedico todo el día a gestionar personas ¿cuándo hago mi trabajo? -dice el directivo sobre el que recae esa presión de dar resultados, cuando los objetivos no contemplan el desarrollo de las personas.

- Las personas son tu trabajo. Ellos son los que tienen que conseguirlo; tú estás para hacer posible que se consiga.

- Sí, ya. Eso es muy fácil de decir. Pero al final al que le piden los resultados, los incrementos de las ventas, las mejoras operativas, explicar las desviaciones de los presupuestos, cerrar los acuerdos o desarrollar nuevos clientes, productos o mercados, es a mi.

Independientemente del valor que tienen las ideas, de los productos innovadores, de la diferenciación... que son fundamentales, lo cierto es que en la mayoría de las empresas la ventaja competitiva, que es además imposible de copiar, son sus equipos de personas.

Algunas empresas parecen tenerlo claro. Cuando leo una entrevista a algunos de los grandes ejecutivos a nivel mundial me doy cuenta de que ellos también.

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