miércoles, 14 de noviembre de 2007

¿En qué puede convertirse el teletrabajo?

Parece que a los sindicatos se les ha pasado la mayor parte del interés, que hace unos años era muy alto, por desarrollar el tema del teletrabajo. Es cierto que el teletrabajo es una cuestión no sencilla de abordar, y generalmente sólo es posible en función de la tipología de la empresa, la mentalidad y el sector empresarial. En general requiere cambios importantes en cuanto a las políticas de recursos humanos y al desarrollo de sistemas de información. Un gran número de las personas que teletrabajan generalmente son freelance.

Al hilo de un comentario que hacía Senior Manager, expuse mi opinión sobre el alcance que quizás podría llegar a tener este asunto.

Generalmente se habla del teletrabajo como una fórmula ideal para conciliar la vida laboral y familiar. Uno se imagina trabajando en casa y conciliando perfectamente las obligaciones familiares; mi experiencia de algunas veces que he "teletrabajado" es que me da casi lo mismo encerrarme en el despacho de casa que hacerlo en el despacho de la oficina, y que el trabajo en casa tiene todavía menos horarios que el otro.

Recuerdo que en las más bucólicas imágenes del teletrabajo, se dibujaba hace años a una persona sentada gratamente frente a una playa paradisíaca. No sé qué tal se trabajaría allí con el calor que suele hacer, porque el "problema" del teletrabajo es que, a la postre, sigue siendo trabajo por mucha playa que te pinten.

En términos generales considero el teletrabajo, total o parcial, una opción interesante a estudiar. Imagino casos de grupos de trabajo internacionales, consultores, profesionales de las TICs, diseñadores, traductores, etc., etc. No obstante, también veo que en algunos casos, seguramente minoritarios, llevan también aparejada una cierta amenaza para el sistema de relaciones laborales tal y como actualmente lo concebimos.

Al permitir trabajar desde cualquier lugar del mundo, nada obsta para que, trabajos que hasta hace poco eran presenciales puedan deslocalizarse con mayor facilidad que con la que se deslocalizan las fábricas a países con menores costes de producción.

Leí en en el famoso libro La Tierra es Plana, de Friedman, que en 2.004 se hicieron en India las declaraciones de hacienda de cien mil estadounidenses, estando previsto que en diez años se hicieran allí la práctica totalidad de las declaraciones de la renta de los norteamericanos. Contables y profesionales indios especializados en la tributación de cada uno de los diferentes estados norteamericanos realizan esas declaraciones para los gestores ubicados en Estados Unidos, sin que generalmente lo conozca el cliente, y lógicamente con unos costes muy inferiores. Es decir, que un pequeño gestor de Michigan tiene igual de deslocalizada su producción que Ford o General Motors.

Las tecnologías de la información y la comunicación nos acercan a todos y ponen mucho más cerca de las empresas al capital humano. Como es lógico, ampliar el mercado laboral favorece a la persona valiosa, pero puede perjudicar a la que no lo es tanto.

Esto me recuerda a una mesa redonda de hace unos años con representantes de ciudades en las que existía o iba a llegar pronto el AVE. Muchos pensaban inicialmente que era muy beneficioso porque iba a acercar a su ciudad a un gran número de personas; lo que no pensaron era cuántas personas se iban a ir a diario debido a lo poco competitiva que era su oferta comercial o de ocio. El saldo neto para algunos era perjudicial.

6 comentarios:

Fabián dijo...

Te hago varias consideraciones, algunas de ellas parten de la experiencia (larga) que tenemos en IBM con el teletrabajo.

En nuestro caso, no consideramos el teletrabajo como "mandar a la gente a trabajar a su casa". La idea es facilitar las herramientas para que cada uno se pueda organizar el trabajo de un modo conveniente. Realizando sus actividades en casa, en tiempos muertos en un transporte público, en las dependencias de un cliente, en la oficina...

El teletrabajo total no es habitual. Hay pocos casos en IBM. La mayor parte de la gente simplemente realiza algunas cosas desde casa para poder atender algún compromiso personal. O deciden iniciar la jornada en casa a primera hora de la mañana (por ejemplo, contestando correo), luego llevan a los niños al cole y luego van a la oficina. Otros optan por irse un rato antes a casa, o por teletrabajar un día concreto a la semana...

Para que el teletrabajo funcione hacen falta tres cosas:

1) Tecnología disponible a un precio razonable (esto ya no es un problema).
2) Procesos empresariales diseñados para operar a distancia (esto se consigue con fuertes desarrollos en las intranets corporativas, que pasan de ser simples instrumentos de comunicación a plataformas de trabajo).
3) Cultura empresarial basada en la valoración por objetivos y no por horas calentando silla. Relación de confianza entre directores y empleados. Esto es lo más importante. Si falla este elemento, no hay teletrabajo posible.

Teletrabajo y deslocalización no son la misma cosa, aunque pueden estar relacionadas. Como en toda revolución tecnológica, hay una profunda transformación en el modo de realizar el trabajo. Las máquinas de vapor y la industrialización supusieron un auténtico shock en el empleo. Se destruyó trabajo agrícola, se creó en la industria. Luego ha primado una economía basada en los servicios. Indudablemente, al que le toca estar en el lado donde se pierde empleo, la situación le hace daño. Pero la alternativa no es tratar de detener la evolución de la economía (ludismo), sino saber ver por dónde vienen los tiros, reeducar a la mano de obra, intensificar la formación en aquellas áreas que aportarán más valor (y crearán más empleo) y dirigir los esfuerzos de las empresas hacia donde se produzca riqueza.

Vamos, que es cierto que la revolución industrial ha destruido empleo agrícola desde el siglo XVIII hasta nuestros días, pero también es cierto que el saldo final de creación/destrucción de empleo ha sido positivo ¿no?

Senior Manager dijo...

Por su puesto que a los sindicatos no les interesa esta nueva visión de trabajo pues tiraría a la basura años y años de lucha sindical dentro de las oficinas. También hay otros aspectos económicos a considerar como los accidentes laborales, las mutuas, las dietas, los tickets retaurant, el café, el agua, los reportes de gastos…en fin, una lista de sumatorias de aspectos que definitivamente cambiarán a partir de una implementación seria del teletrabajo. Aspectos que ya conocemos pues el teletrabajo “existe” no sólo como una opción sino como algo tangible. Pienso que esta manera de trabajar avanzará en forma directamente proporcional a como avance la tecnología, es decir vertiginosamente; ya que las herramientas que nos permitan hacerlo bien provendrán de las nuevas corrientes tecnológicas…Creo que lo importante en todo caso sea el hecho de no confundir teletrabajo con deslocalización, pues allí si tendríamos un problema.

Yoriento dijo...

Realmente gran parte de lo que hacemos en la blogosfera es "teletrabajo".

Creo que, independientemente de las limitaciones organizaciones y tecnológicas, es una cuestión cultural que la empresa siga siendo tan presencial en aquello donde podría no serlo... Y también me refiero a la cultura de los miembros de las organizaciones, jefes y empleados.

Félix Peinado Castillo dijo...

Fabián, estoy totalmente de acuerdo con tu descripción de este tema. Como decía, mi visión del teletrabajo en general es positiva. Mi reflexión se orienta más a la imagen totalmente idílica que a veces se ha predicado del concepto. Es como si, en la Revolución Industrial, hubieran transmitido que no se destruiría empleo agrario; hubiera sido no ser fiel a la verdad. Lo cual no obsta para que no deban desarrollarse las cosas que nos hacen más productivos y, si es posible, más felices.

Senior, la realidad es que el teletrabajo se adapta poco a la actividad sindical tradicional. Igual que las empresas deben cambiar su cultura para poder trabajar de esta forma, como muy bien dice Yoriento, también los sindicatos deberán adaptarse a esta realidad. Existen una serie de cuestiones que ellos plantean sobre los derechos de los trabajadores en relación con este tema.

Efectivamente, Yoriento, es importante la cultura. Yo lo enfoco más desde un punto de vista de mentalidad que de cultura corporativa. Una mentalidad de trabajo orientada a objetivos y disposición al uso de este tipo de herramientas de trabajo es fundamental.

En este sentido la empresa de Fabian, IBM, seguro que es un buen ejemplo.

Muchas gracias por vuestras consideraciones.

Miguel dijo...

Hacía tiempo que no leía tanta buena observación sobre el teletrabajo junta. Lo cierto es que se viene hablando de este tema desde hace ¿15 años? y los vances han sido escasísimos. Reaparece el tema cíclicamente y vuelve a esconderse. Es verdad que avanza, IBM fue de las primeras en hablar del tema y en experimentarlo; pero siguen siendo avances muy tímidos.

Ignoro si en otros países ha habido verdaderos avances, con cifras significativas. Me faltan datos ¿Alguien los tiene?

Félix Peinado Castillo dijo...

Hola Miguel. ¿Eres Miguel F.?

Gracias por tus buenas palabras que que se dirigen a las personas que comentan más arriba.

Yo no sé si los avances han sido tímidos. Creo que están relativamente acompasados a la realidad de las posibilidades de las empresas. Como dicen Yoriento y Fabián, realmente muchos de nosotros teletrabajamos a tiempo parcial; yo así lo considero cuando me conecto con el portátil con la oficina o cuando usamos la Blackberry.

Lo que habría que saber es cuántas personas trabajaban antes en la oficina y ahora lo hacen fuera de ella.

Una cosa que no comenté es que me ha gustado mucho lo que dice Fabian que en su empresa aporta una gran flexibilidad a los horarios laborales. En alguna ocasión me gustaría poder hablar con alguien de Recursos Humanos de IBM para conocer cómo se gestiona realmente esta forma de trabajo.