viernes, 26 de octubre de 2007

Yo soy yo y mi "egosincrasia"

Idiosincrasia: "dícese del conjunto de características hereditarias o adquiridas que definen el temperamento y carácter de una persona. En ocasiones, implica cierto alejamiento de la norma por hipertrofia de algún rasgo. Por extensión, se aplica a los pueblos para indicar aquellas características propias que los definen".

Egosincrasia: dícese de la forma de actuar de una persona como consecuencia de su propio ego, en muchas ocasiones artificialmente sobredimensionado.

Por supuesto que la palabra egosincrasia no existe (me la he inventado) pero puede dar respuesta al porqué de algunas de las cosas que ocurren a nuestro alrededor. Si lo llevamos al mundo de la empresa, podría justificar el porqué de algunas decisiones, en ocasiones trascendentales pero difícilmente explicables desde un punto de vista de lógica estrictamente profesional.

A la hora de analizar qué decisiones podría tomar una empresa de la competencia ante una situación o momento concreto, es muy importante conocer la egosincrasia de su máximo directivo.

Creo que en algún momento también comenté sobre cómo la forma de actuar del directivo se traslada al resto de la empresa, contribuyendo a crear su cultura.

Esta disertación sin mayores pretensiones me ha venido a la mente con motivo del lapsus de una comentarista radiofónica, que esta mañana ha dicho algo así como "posteriormente escucharemos al asnalista para conocer su opinión sobre los mercados". En ocasiones los trueques de letras pueden crear palabras con significado.

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