jueves, 30 de agosto de 2007

Sobre la extensión del concepto de innovación y la estrategia empresarial

Interesante reflexión de Miguel Ángel Mila, Director del Centro de Diseño de Castilla-La Mancha, sobre la innovación estratégica (artículo disponible aquí). En su comentario plantea una necesidad de ampliar el concepto de la innovación para dar cabida en el mismo, no sólo a la tecnología, sino prácticamente a todos los aspectos propios de la gestión de la empresa.

Su reflexión en el fondo viene a ser la misma que hacía Michael Porter en 1996 en su artículo "En qué consiste la estrategia" (muy recomendable; descargar aquí) donde apuntaba que la mera eficiencia operativa (o como hace Mila, siendo todavía más estrictos: la adquisición de tecnología), no aporta una ventaja sostenible a la empresa, pues es cuestión de tiempo que se iguale la tecnología entre los competidores. El modelo de innovación que se promociona durante años desde las instancias administrativas (con escaso éxito), relativo a la conveniencia de desarrollar tecnología propia, sí puede aportar una cierta ventaja durante un período de tiempo más o menos largo dependiendo de lo que tarden en imitarte. No obstante esta opción supone asumir una importante inversión con un nivel alto de riesgo, lo cual no está al alcance ni es rentable para la mayoría de las empresas medianas y pequeñas.

Tal y como afirman los teóricos de la estrategia como Grant, Mila viene a decir (aunque no con estas palabras) que entre los recursos (lo que la empresa tiene) y las capacidades (lo que sabe hacer combinando esos recursos), lo que aporta ventaja competitiva sostenible son éstas últimas: porque no son fácilmente imitables ni replicables.


La apuesta es, por tanto, ser innovadores en todos y cada uno de los aspectos de la gestión de la empresa, muy especialmente en los procesos (que son los que nos aportan una ventaja sostenible) y en todo lo que participa o tiene que ver con ellos (como el capital humano), partiendo de un planteamiento estratégico de la dirección de la empresa. Esto me parece de sentido común.

Mi duda, hasta que me la despejen, se plantea sobre la ampliación del concepto "innovación" a lo que, según eso, sería prácticamente toda la actividad de la empresa. Me parece que sería convertir a la innovación en un concepto que, por ser demasiado amplio, se difuminaría y se haría inabarcable.

Estoy de acuerdo con la necesidad de tener una visión estratégica de la empresa y con ser innovador (o quizás creativo) en la forma de desarrollar cada uno de sus diferentes aspectos, pero dudo si sería efectivo llamar a todo eso "innovación".

Lo que está claro es que el modelo actual de "innovación" no está aportando los resultados deseados. Existe voluntad política por promover la innovación, todos consideramos que es un requisito imprescindible un crecimiento económico sano, pero a pesar de ello no se consigue suficiente. En un comentario anterior, que debe leerse como un complemento a éste, ya expuse mis miedos a que la falta de imaginación que lleva aparejado el modelo actual (aunque se le dote de más recursos) no genere beneficios palpables para las empresas ni, en consecuencia, para el desarrollo económico.

En el fondo creo que lo que hay detrás de todo es que desde las Administraciones se están tratando de promover en las empresas conceptos como innovación, seguridad, diseño, calidad, etc... que, aplicando terminología militar, realmente no son sino las "tácticas" que se aplican como consecuencia de una estrategia empresarial diseñada previamente. Es decir, parece que se quiere empezar la casa por el tejado en lugar de por los cimientos. Por tanto, quizás habría que empezar a hablar más de estrategia empresarial.

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