jueves, 19 de julio de 2007

Desincentivos a la actividad empresarial

Cuando nos comentan que las encuestas realizadas entre jóvenes universitarios nos informan del elevadísimo porcentaje de jóvenes cuya aspiración profesional es ser funcionarios (65%), rara es la persona que no conviene que tales objetivos personales son contrarios con el objetivo general de tener una economía competitiva, con creciente productividad, capaz de generar riqueza y empleo.

Son muchas las razones que llevan a que personas jóvenes y formadas, con seguramente innatos deseos de prosperar y hacer algo enriquecedor en sus vidas, opten exclusivamente por la seguridad que brinda el empleo público. Soy respetuoso y estoy de acuerdo en la necesidad de los empleados públicos, pero estaremos de acuerdo en que no todos podemos serlo y que no es muy conveniente que la gran mayoría aspiren a ello.

Entiendo que parte de esas razones tienen que ver con una cultura que tradicionalmente no ha sido muy proclive al riesgo (cultura que aún transmiten con vigor padres y madres a sus hijos) y con una todavía insuficiente puesta en valor de la figura del empresario como exponente del éxito personal (aunque esto se está mejorando). Si se pregunta por personajes de éxito, suelen encontrarse de todo menos empresarios: cantantes, famosos por razones varias, etc.

Aunque, poco a poco, cada vez hay más jóvenes que optan por crear su empresa, entiendo que aún hay mucha labor que hacer en este sentido.

Hace poco hablaba de la burocracia creciente y lo que le cuesta a las empresas. Las quejas de los empresarios sobre burocracia, inseguridad jurídica, incremento de la responsabilidad personal del empresario, regulaciones crecientes y cada vez más exigentes, etc., escuchadas por uno de estos jóvenes formados son, al menos, tan desincentivadoras como cualquiera otra de las razones arriba expuestas.

Así pues, una de las cosas que hay que hacer para fomentar realmente el espíritu emprendedor es ser eficaces en establecer las condiciones para que la actividad empresarial se desarrolle en un entorno realmente favorable, reconocible como tal por quienes actualmente llevan a cabo esta actividad.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

es normal que quiera ser funcionario, el día que la empresa privada ofrezca condiciones laborales dignas igual no aspiramos a serlo pero los universitarios que trabajamos en empresas privadas estamos explotados y ganamos menos que cualquier albanil.

Juan dijo...

Yo que hice mi carrera y vivo el autoempleo tengo muchas explicaciones para la escasa actitud emprendedora:

1) Mala imagen: empresario=explotador. Aunque no tengas trabajadores a tu cargo, eres un explotador (?)

2) La presión fiscal y laboral, sobre todo a través de los "impuestos fijos" (los que se abonan independientemente de tus beneficios).

3) La indefensión ante impagos y delincuentes, unida a la presión estatal para que cumplas decenas de reglamentos, papeleo...

4) Un sistema que está a favor de las grandes empresas.

5) La creencia de que para montar una empresa hace falta mucho dinero (verdad a medias; según lo que quieras montar, puede bastar con un simple ordenador y unos ahorros para hacer frente a los tributos fijos).

Un saludo y enhorabuena por la bitácora.


Juan.

Silvia MV. dijo...

Lo del ser funcionario creo que ya es una frase hecha entre los jóvenes estudiantes, pero es la mala fama que acompaña a todos los que trabajan para el estado, "trabajar poco y cobrar mucho" (cosa que yo no creo que ocurra)

Pero hay miedo en lanzarse a ser tu propio jefe, son muchos los requisitos y mucho lo expuesto para que luego no salga bién el asunto, cuando mi marido se arriesgo a crear su empresa (es una empresa familiar chiquitita) recuerdo que siempre me contó, que no sabía como iba a salir, y ya vés, aún sigue en pié.

Pero fíjate, que además pienso, que el ser emprendedor para con algo, es también algo cultural, dependiendo del sitio donde vivas se puede apreciar o no.

Otro lector tuyo apuntaba que el sistema está a favor de las grandes empresas, y eso es cierto, las pymes están muy abandonadas en trato de favores, y aún más que las medianas, están aún más abandonadas las pequeñas empresas, y ahí me toca a mí.

Félix Peinado Castillo dijo...

Totalmente de acuerdo con Juan, aunque matizaría el punto 4 sobre las grandes empresas, que también apunta Silvia. Efectivamente, las pequeñas empresas no están muy protegidas; pero eso trae una tendencia a pensar que las medianas y grandes sí lo están, y la realidad que yo conozco es que su situación es muy parecida. Es cierto que las pequeñas tienen carencias que no tienen las grandes: falta de información, de formación, de personal especializado para nuevas tareas y exigencias, etc., etc., pero también las grandes soportan problemas que no tienen las pequeñas: requieren mucha más planificación para trabajar eficazmente y gastan mucho tiempo en eso, en definir procedimientos de trabajo que las pequeñas hacen de forma muy ágil, les cuesta más adaptarse a los cambios y deben hacer cuantiosísimas inversiones para poder tener la cuarta parte de la agilidad que tienen las pequeñas.

Así pues, en mi experiencia, todas tienen sus problemas.

Respecto al primer comentario, realizado por una persona anónima (y dejando a un lado el cierto menosprecio de la profesión de albañil que se trasluce de sus palabras, menosprecio que no comparto en absoluto), seguramente tendrá razón en que un recién licenciado en determinadas carreras gane menos que un albañil. Muchas veces hablamos de la gran escasez de aquellos profesionales "técnicos" que podríamos asimilar a la formación profesional: este perfil ofrece muchas oportunidades de empleo, pero la formación profesional es cada vez menos demandada.

Sobre el nivel salarial, por desgracia es una mera cuestión de oferta y demanda. Como tendencia a favor del universitario, añadiría que, como ocurrió con los albañiles, cada vez es más difícil encontrar titulados universitarios debido a la baja tasa de desempleo.

En la comparación de trabajos y salarios que hace esta persona, habría también que poner sobre la mesa que el trabajo manual de un albañil es menos cómodo (y más peligroso) que el de un licenciado en una oficina. Por otro lado, el universitario invirtió algo muy valioso, su tiempo, en formarse.

En todo caso, y dándole en parte la razón, parece lógico que la mayor formación se remunere, siempre que aporte valor. En cualquier caso, no estoy muy seguro de que la Administración pública remunere mejor ni motive a medio plazo en igual medida que la empresa privada.

De cualquier forma, mi idea de este comentario no iba tanto por el empleo público en relación con el privado como por la asunción o no de riesgos.

Carlos dijo...

Muy buen blog, le felicito. Tal vez le interese EL ARTE DE LA VENTAJA, libro virtual para descargar en

http://www.personal.able.es/cm.perez/Extracto_de_EL_ARTE_DE_LA_VENTAJA.pdf

El trabajo, la responsabilidad y el esfuerzo son necesarios pero insuficientes para alcanzar el éxito y aún para sobrevivir. Sobran ejemplos, quizás usted también se ha dado cuenta. ¿Entonces, qué más es necesario? Saber sobrevivir con astucia en el mundo. Lo que te han contado no es suficiente para triunfar: los conocimientos de este libro se aplican de forma inmediata con resultados excelentes.

Mas libros en
http://www.personal.able.es/cm.perez/

Un saludo

Félix Peinado Castillo dijo...

No borro el comentario anterior de Carlos para que quede para la posteridad lo que hacen algunos con tal de hacerse publicidad.

El comentario puede leerse literal, palabra por palabra, también en

http://mielyrosas.blogspot.com/2007/07/visualizando.html

y en otros muchos blogs.

Algunas personas no han entendido nada respecto al tema del marketing en Internet.