jueves, 3 de mayo de 2007

Qué piden y qué ofrecen los jóvenes a las empresas

La semana próxima participaré en una jornada sobre la conciliación de la vida laboral y familiar y, entre otras referencias de mayor calado (como el papel de la mujer en la sociedad y en las empresas), quería citar también la cuestión de la trascendencia que tienen la flexibilidad y la conciliación para las nuevas generaciones que empezarán en breve a incorporarse al mercado laboral, tal y como comentaba en un post anterior. “Conciliar” los intereses de estos nuevos trabajadores y de las empresas, sin duda va a suponer un reto interesante.

Decía entonces que esta generación tiene altas expectativas laborales y reclama, entre otras cosas, más tiempo para el ocio. Tengo curiosidad sobre este asunto, por lo que va a suponer para la gestión de los recursos humanos, y he de reconocer que me desconcierto cuando quien (se supone) sabe cómo piensa esta nueva generación, ha decidido lanzar una campaña institucional para llamar a la juventud a ser reivindicativos. Me pregunto: ¿es que por primera vez en la historia la juventud no es reivindicativa?

En concreto, el Consejo de la Juventud de España insta a los jóvenes a “participar y luchar contra la precariedad, la falta de oportunidades, la desigualdad y otros tantos problemas que afectan a la juventud”. Todo ello abanderado por una tal “verruga Warren” que, según dicen, te sale si no eres un joven comprometido (reflexión aparte sería saber hacia dónde piensan ellos que es bueno comprometerse y hacia dónde no lo es...). Por motivos obvios, he optado por prescindir de una foto de la verruga que habla, pero si alguien tiene curiosidad puede verla en la web de la campaña. He preferido la imagen del Narciso de Caravaggio. ¿Por qué?

Porque al margen de las formas de esta campaña, que ha sido lo más comentado, lo más llamativo está en el fondo de la cuestión: escasa implicación hacia las cuestiones sociales y excesiva preocupación por uno mismo y su propio y exclusivo bienestar.

Según esto, tiene sentido el estudio de la Universidad de San Diego sobre 16.500 jóvenes, según el cual más de las dos terceras partes de la nueva "generación Y" son más egocéntricos e individualistas que cualquiera de las generaciones anteriores. No sé que traslación tendrá esto a España.

Mi intención no es meterle el dedo en el ojo a dos terceras partes de una generación sino sólo analizar la realidad. Mi perspectiva es la de la gestión empresarial, y si a lo ya dicho añadimos ingredientes como un mercado laboral próximo a la tasa natural de desempleo, lo que hace más difícil retener el capital humano, va a haber que echarle imaginación para gestionar con éxito todo esto.

Lo que demandaría un joven de esta generación, aparentemente preocupado sólo de sí mismo, parece claro. Lo que ofrece a cambio es menor compromiso con la empresa y un nivel de formación que parece ser que no nos hace muy competitivos.

4 comentarios:

sicelens dijo...

Me encanta la imagen que has elegido, aveces una imagen "vale más que mil palabras"

rms dijo...

En esta sociedad donde las personas de unos 50 años lo pasaron mal, pero ahora les suele ir bien en la vida, los valores que han transmitido a sus hijos han sido de "darles todo", pues es símbolo de prosperidad y más en Castilla la Mancha.
Este efecto se ve en los jóvenes que nos llegan a entrar en nuestras empresas que su espíritu de "esfuerzo" en algunos casos no está en consideración con el trabajo que debe de realizar.
Quizás sea la particularidad más diferenciadora con nuestra juventud, pues en el fondo nosotros también hemos sido jóvenes y la mayor parte de nosotros era, pues, ... como ahora.
Nada apenas ha cambiado, EXCEPTO NOSOTROS, que ahora somos mayores.
Jo, que pena.

Félix Peinado Castillo dijo...

Quizás tengas razón, rms; sin embargo pienso que la situación para jóvenes y empresas es muy distinta a la de hace 10-15 años porque cada vez más el trabajador, más si éste es cualificado, es un bien escaso. Ayer precisamente lo hablaba con unos empresarios que se quejaban de que ahora son los jóvenes los que se marchan de la empresa a los 6 meses o 1 año; mientras que antes los trabajadores pedían estabilidad (pues lo que era un bien escaso era el trabajo). Es una mera cuestión de oferta y demanda.
La cuestión es que si a esto le sumamos las nuevas "demandas" de flexibilidad de los jóvenes, esto es algo difícil de gestionar para las empresas que quieran trabajadores más estables. Lo curioso es eso, que los que piden estabilidad ahora son las empresas. Por eso es toda esta nueva tendencia de la conciliación, concebida como forma para motivar y evitar la rotación.

Anónimo dijo...

Los que llevamos mucho tiempo trabajando con gente hemos llegado a aplicar el término "cosecha" al conjunto de metas, intereses y capacidades que lleva consigo una determinada generación.

Estoy de acuerdo tanto con el análisis inicial como con los comentarios. Creo que lo hemos hecho mal criando una generación "sesentayochera", en la acepción que Sarkozy utilizó en su ya conocido discurso y creo también que es una generación que lo puede pasar muy mal.

La famosa globalización no es sólo una cuestión de empresas sino también de trabajadores individuales pero, además, hay otro factor: La inmigración.

En pocos años, los hijos de los recién llegados estarán en las universidades y han tenido una vida mucho más dura y mucho menos entre algodones que la generación que hemos mal-criado.

¿Qué va a ocurrir cuando esos dos movimientos converjan?