lunes, 7 de mayo de 2007

El 36% de los empleados harían examinar a su jefe por un psicólogo

Al menos eso es lo que leo en El País. Según esto, un total de siete millones de españoles creen que su jefe necesita un "repaso". Lo de que "mi jefe no está normal" lo había oído muchas veces, pero no imaginaba que la cosa era para tanto. El artículo lo enfoca desde la perspectiva de la ambición insaciable de algunos ejecutivos y de cómo la adicción al trabajo puede ocultar detrás un verdadero problema psicológico.

Pienso que la ambición y el afán de superación es sano y que, en cierta medida, es lo que ha ayudado a progresar a la humanidad. Bien es verdad que todo debe ser en su justo término. Para las personas demasiado ambiciosas, que nunca tienen ni tendrán suficiente, el ámbito de la gran empresa y también el ámbito de la política son hoy por hoy los mejores caldos de cultivo para poder desarrollarla. La cuestión que describe el artículo es que, cuando es excesiva, termina perjudicando a uno mismo y a su entorno.

En el mundo empresarial, me resulta muy significativo cómo la cultura de empresa y la forma de actuar de su máximo responsable se transmite de forma inconsciente a las personas que le rodean, manteniendo éstas la misma forma de afrontar la gestión de la empresa aunque dicha persona ya no esté. Esto se aprecia mucho más con las personas jóvenes que se incorporan por primera vez a una empresa. Imagino que esto tiene que ver con el famoso efecto Pigmalión. En este sentido los directivos tienen una gran responsabilidad, no sólo respecto al presente de sus colaboradores, sino también a su futuro.

1 comentario:

I´m dijo...

"Es mi deseo" que estudiasen al que me manda y ordena, pero sin que él se diera cuenta, pues es más listo que el hambre, seguramente me podría despedir sin problemas y tendría derecho a mis indemnizaciones si le sacan alguna especie de transtorno peligroso para el prójimo.