viernes, 16 de marzo de 2007

¿Tiene solución el conflicto entre capital y trabajo?

Mantuve el otro día una cordial discusión por e-mail con un sindicalista amigo, que se inició por un comentario suyo sobre "el conflicto entre el capital y el trabajo". Sé que me meto en un jardín espinoso. Le decía yo que hacía mucho tiempo que no escuchaba esta expresión en las conversaciones que normalmente mantengo con ellos.

Creo que la solución a este dilema entre estas "dos fuerzas" aparentemente enfrentadas, se encuentra en la siguiente frase:

"La vieja división entre capital y trabajo ha perdido todo sentido; existen empresas cuyo principal capital está en la cabeza de sus trabajadores, cabeza que, naturalmente, se llevan puesta cuando abandonan la empresa; los sindicatos y algunos partidos políticos se centran por ello en una discusión vieja que, aunque sea importante, está haciendo que se pierdan de vista elementos más primarios para el futuro de nuestra sociedad."

Está sacado de un artículo publicado en Factor Humano que cito por indicar la fuente, aunque no comparta algunas de las consideraciones que se hacen en el mismo.

De esta frase se pueden hilar muchos argumentos: el porqué se mueven o no de un sitio a otro las empresas cuyo principal coste es la mano de obra directa, el valor que se da a los recursos humanos, y mil más.

El capital humano, entendido como conocimiento e inteligencia, es un activo que gana peso y que, por su propio interés, debería hacerlo aún más dentro de las empresas. Continuar en el debate sobre estos dos conceptos contrapuestos es considerar al trabajador como un recurso perfectamente sustituible por otro, lo cual no es así en la mayoría de las empresas.

Como ejemplo extremo, el otro día decía un empresario "si se me marcha fulanita, tengo que cerrar la empresa". En la medida en que el conocimiento gana valor en las organizaciones, es imaginable que cada vez menos trabajadores se sentirán identificados con el discurso del conflicto capital-trabajo. Salvo cambios de enfoque por su parte, aparentemente esta realidad irá reduciendo la masa crítica para los sindicatos.

1 comentario:

RMS dijo...

Como siempre, tus reflexiones iluminan mi cerebro. Si bien, esta vez, la última frase me hace recapacitar y decido escribir lo que opino sobre el futuro sindical, que no es otro que eso, "futuro".
Y el futuro de los sindicatos no tiene por que apoyarse en la lucha de clases, mas al contrario, creo incluso que debe de estar alejado de esta "decimonónica" reivindicación.
Entiendo que la labor social de los sindicatos con la sociedad, debería de tender a establecer los cauces de coordinación necesarios con las empresas para afianzar un futuro social, sostenible y económicamente suficiente, teniendo a la administración como mero "notario" que diera carácter legal a los acuerdos tomados.
Hasta ahora la administración política, busca del sindicato más el apoyo a diferentes políticas o su colaboración pero siempre mediante miles y miles de Euros, lo que hace, dos cosas; primero pierden independiencia y segundo frenan su imaginación para buscar fuentes de ingresos que solo vendrán si dan un servicio necesario para los trabajadores.
Aún así no estoy en contra de la ayuda económica a los sindicatos, pues hay valores de estabilidad, de concertación, etc, que considero difícil de explicar para los afiliados pidiéndoles una cuota, y esto si que debe de seguir manteniéndose incluso con ayudas públicas.
Para mi, esto último que he comentado, es el máximo sentido que hoy tienen, o deben tener, las organizaciones sindicales.