viernes, 30 de marzo de 2007

Las cargas administrativas que soportan las empresas cuestan el 3,5% del PIB

Esta semana he tenido ocasión de escuchar a dos reputados políticos y economistas hablar sobre la situación de la economía y sus perspectivas de futuro. El miércoles fue David Vegara, Secretario de Estado de Economía y hoy ha sido el Presidente del Banco Europeo de Inversiones, Philippe Maystadt. Ambos han coincidido, como no podía ser de otra manera, en la necesidad de acometer una mejora de la productividad y, en general, en fomentar el crecimiento económico desde el lado de la oferta.

Cuando han llegado las ambigüedades ha sido a la hora de concretar cómo hacer esto último. La justificación lógica es pensar que las posibles acciones a desarrollar, tales como la mejora de la calidad de la educación, de las infraestructuras, la potenciación de la innovación, la flexibilización de los mercados, especialmente el laboral, o los costes de producción, son algunas de ellas cuestiones que se salen de lo que es estrictamente su ámbito de competencias políticas.

Por aportar algo, puedo decir que si se lograran reducir un 25% las cargas administrativas que soportan las empresas, aumentaría un 1,4% el PIB de la UE. Este dato está extraído de una Comunicación de la Comisión Europea del pasado mes de Enero, donde también refleja que los costes de la burocracia para las empresas se sitúan en torno al 3,5% del PIB.

Me alegra especialmente que la Unión Europea haya decidido afrontar este importante reto de la simplificación administrativa. No lo hace con el ánimo de desregular ni de eliminar protecciones, sino que su finalidad exclusiva es reducir las cargas que soportan las empresas por facilitar a la Administración información de forma redundante, o información que la Administración sencillamente no necesita, todo ello a través de las normas estatales y regionales que trasponen la legislación comunitaria. Al concepto "volumen" de información yo añadiría además el concepto "plazos".

Lo cierto es que el objetivo que se ha marcado la UE de eliminar el 25% de las cargas administrativas antes del 2.012 es de enorme envergadura. Muy poco se ha resuelto sobre esto, a pesar de las bases de datos y de Internet. Sobre la burocracia, me vienen a la memoria varias referencias como la del Vuelva usted mañana de Larra, El proceso de Kafka, la hilarante prueba de Asterix, sólo superable por los dioses, en aquel edificio lleno de funcionarios y ventanillas, o la perezosa tortuga de Mafalda. Nos lo tomemos con humor o sin él, esta es una cuestión muy antigua y de solución compleja.

Tenemos por delante un gran reto. Y digo tenemos porque vamos a empezar a trabajar en propuestas concretas en este sentido, que hay mucha tela que cortar, lo cojas por donde lo cojas.

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