lunes, 10 de marzo de 2014

El buen hábito de la proactividad

"Más vale usar pantuflas que alfombrar al mundo."

El primer hábito de los siete que proponía Stephen Covey en su famoso libro "Los siete hábitos de la gente altamente efectiva" es: "sea proactivo". Probablemente sea el hábito más difícil y donde más gente se atora, sin continuar hacia los otros seis. Ser proactivo significa tomar la responsabilidad de la propia vida, no limitarse a reaccionar ante los sucesos y esperar a que vengan las oportunidades, sino crearlas uno mismo. El primer paso para conseguir esa proactividad comienza fundamentalmente por dejar de culpar a las circunstancias y a los demás por lo que nos ocurre a nosotros: dejar de ser una víctima de los acontecimientos y empezar a ser el protagonista. Una vez logrado ese primer paso intelectual, debemos tomar conciencia de cuál es nuestro círculo de influencia y empezar a actuar dentro de él.


Los investigadores que estudian el discurso interior nos hablan de la gran importancia que tienen en nuestra actitud ante la vida las palabras que nos decimos a nosotros mismos. Así. no es lo mismo decir "se puso a llover y por eso me he mojado" que "no cogí un paraguas y por eso me he mojado". En la segunda frase se asume un verdadero papel protagonista que te da la capacidad de ser proactivo. Yo no puedo controlar la lluvia y si dependo de ella me mojaré siempre que llueva, pero sí puedo controlar mi propia capacidad de previsión, así que me mojaré o no dependiendo exclusivamente de mis actos, no de las circunstancias externas. 

Creo que a esto se quería referir Buda Gautama en su frase de las pantuflas. A veces, exagerar una idea hace que la veamos más fácilmente. Quien espera que el mundo entero a su alrededor esté alfombrado para así caminar descalzo sin miedo de mancharse o de hacerse daño siempre estará a disgusto con el mundo y siempre se estará haciendo daño. Eso sí, nunca (según él) será por su culpa, siempre será de los demás. Por lo que sabemos de él, a Buda le fue muy bien.


En España, por el gran tamaño y el interés histórico de lo público en ocupar el espacio de las decisiones privadas, tendemos a responsabilizar a los representantes públicos de muchos de nuestros problemas y a no responsabilizarnos, individual o colectivamente, de ellos. Es otra más de las consecuencias negativas de un estado hiperprotector y con sobrepeso en la vida social y económica.

jueves, 3 de octubre de 2013

No dejar el mundo en manos de los "expertos"

Ahora es muy habitual escuchar que las Administraciones Públicas deberían ser dirigidas por expertos en cada materia. Nos sentimos (lógicamente) seguros cuando es un experto en un tema el que ha de abordarlo y gestionarlo.

Uno de los diversos problemas que aquejan a las Administraciones Públicas es que la mayoría de las decisiones están, de facto, en manos de "expertos". Los responsables públicos delegan en los expertos la elaboración de las normas o no tienen incentivos para cambiar las normas que los expertos elaboraron. Cuando un experto ha de proponer el redactado de una normativa o un procedimiento de trabajo trata generalmente de aplicar sus conocimientos para que lo regulado resulte conforme con el óptimo, o al menos a los principales requerimientos que cualquier experto exigiría para el tema que va a ser objeto de regulación.

Como ejemplo de lo que representa esto (podría poner cientos que he visto a diario, pero tomo uno que no es mío), leí en su día a Malcolm Gladwell que, cuando se propuso la posibilidad de que se autorizara en Estados Unidos la instalación de desfibriladores externos (utilizados en casos de paradas cardiorrespiratorias) en lugares de pública concurrencia como centros comerciales, por ejemplo, la idea contó con una férrea oposición por parte del colectivo médico de expertos en la materia.

La cuestión para ellos era que con esos nuevos instrumentos con especificaciones extremadamente simples y en las condiciones en que había de utilizarse ese aparato (fundamentalmente el uso por personal sin formación), eran condiciones más que suficientes para desestimar su uso. Obviamente, las únicas condiciones óptimas para el uso de estos aparatos implicaría que una persona esperase para tener una parada cardíaca hasta encontrarse en un centro médico donde estén disponibles los instrumentos adecuados y el personal perfectamente formado para hacer frente con las mejores garantías a la situación (algo por ahora imposible, aunque como curiosidad, se trabaja en ello buscando marcadores que anticipen cuándo va a ocurrir este tipo de sucesos). Pero dado que, por el momento, esto no es posible, entre la opción de tener un ataque al corazón en un centro comercial y que, a pesar del uso no del todo correcto del desfibrilador, éste pueda salvarte la vida, finalmente y contra la opinión de los expertos, se impuso esta posibilidad (bueno, y ante la presión económica que suponía la posibilidad de comercializar este tipo de aparatos).

Como en el ejemplo, cuando se regula, el experto cuyo objetivo es que se establezcan las condiciones idóneas para el fin perseguido por el mismo, obvia mucha veces otras cuestiones importantes para el administrado, siendo la principal de ellas el contrapeso entre óptimo y posible, y el coste de ello.

España es un país en el que lo que no está regulado no existe. Se publican al año más de 800.000 páginas en Diarios Oficiales y 13.000 normas (sin tener en cuenta las Administraciones Locales), muchas de las cuales establecen reglas y cortapisas a la actividad económica empresarial. Muchas de ellas también, avaladas por los expertos de las Administraciones, establecen condiciones de difícil (cuando no imposible) cumplimiento en la realidad del día a día. Si a esto le unimos la responsabilidad legal que puede tener el técnico experto que supervisa la aplicación de lo regulado (el experto que supervisa, en base a ello exige la literalidad de lo regulado, "no se moja" porque no puede, ni tampoco el gestor político que teóricamente lo supervisa), se abre así una doble vía de posibilidades: o bien vivir de espaldas a lo regulado o en el filo de ello (con el riesgo que conlleva y que en el mejor de los casos conllevará sanciones económicas) o invertir ingentes recursos y perder oportunidades intentando lograr algo que en ocasiones no sólo es difícil sino imposible.

España está empeñada ahora en reducir trámites administrativos y en crear condiciones idóneas para el emprendimiento y para toda la actividad económica privada. Independientemente de acciones puntuales que puedan conseguirse (detectando claras duplicidades, reduciendo algunos trámites, etc.) las condiciones de fondo no han cambiado (los políticos no tienen incentivos para cambiar un sistema "controlado" por expertos públicos y que los sobrepasa) y eso me hace ser pesimista sobre las posibilidades de cambiar lo suficiente.

Siempre y cuando los "expertos" públicos no dejen de ser expertos estrictamente de su área de conocimiento sino que lo sean además en los requisitos para el correcto desenvolvimiento de la actividad económica, y siempre que no persigan conjugar adecuadamente los intereses públicos que regulan y supervisan con los intereses (también generales) de favorecer la actividad económica empresarial, estaremos dando varios pasos para detrás por cada uno que, con mucho esfuerzo, consigamos dar hacia adelante.

Abriendo un paréntesis, diremos que para intentar solventar este problema se crean en ocasiones comisiones de expertos las cuales, en lugar de aportar una nueva visión, por mi experiencia acaban como las de los remeros del chiste (en nuestro caso, el único remero es el sector privado). Otra solución que se utiliza es "escuchar" a los futuros afectados por la norma, lo cual normalmente es más un trámite administrativo que otra cosa, pues es muy difícil revertir las opiniones de expertos por planteamientos desde un "sector privado que 'solo' persigue 'intereses' económicos" (nótese que lo escribo con tonillo sarcástico).

Así pues, estoy muy de acuerdo en dejar el mundo en manos de expertos, siempre y cuando estos expertos sean expertos de verdad, no como hasta ahora: solo expertos de lo suyo y lo de los demás o no me importa o no es mi tema. Expertos (mirlos blancos) con visión de conjunto que sepan conjugar adecuadamente todos los intereses.

Todos los informes de competitividad sobre nuestro país nos dicen que una de las principales dificultades estructurales que tenemos es nuestro entorno muy poco proclive para los negocios. Esta de la hiperregulación y de la regulación imposible o no adaptada a la realidad es una de las cosas que "tendríamos que hacernos mirar" muy, pero que muy seriamente.

martes, 19 de marzo de 2013

Sabiduría vital (en 25 frases)

Seguimos con la recopilación de frases publicadas en mi time line de Twitter; tras el post anterior dedicado a frases de #motivación, recojo ahora algunas otras que compendian lecciones aprendidas de toda una vida (para qué tenemos que esperar a vivir toda una vida cuando podemos aprender de los que ya la han vivido sabiamente); todo ello bajo un epígrafe que, por llamar de alguna manera, he llamado #sabiduría_vital:

  1. "Quién soy yo para rechazar el mundo si yo soy el mundo. Rechazar el mundo significa que tengo una idea superior de mí mismo". José Saramago.
  2. "Aquí yace el viejo cadáver de un niño". Albert Einstein en su lecho de muerte: curiosidad infinita.
  3. "El hombre es, a la larga, sus circunstancias". Jorge Luis Borges.
  4. "Ningún hombre debería salir de la Universidad sin ser consciente de lo poco que sabe". Robert Oppenheimer.
  5. "Vemos el mundo, no como es, sino como nosotros somos". Immanuel Kant.
  6. "El que anda mucho y lee mucho, ve mucho y sabe mucho". Miguel de Cervantes.
  7. "Se necesita un gran conocimiento para darse cuenta de la propia ignorancia". Thomas Sowell.
  8. "Nada es más difícil de mantener que la franqueza ni más fácil que la adulación". Fiodor Dostoyevski.
  9. "Una persona que prima sus privilegios sobre sus principios, pronto perderá ambos". Dwight D. Eisenhower.
  10. "Cásate con alguien a quien admires; si no, se te van a hacer cincuenta años muy largos". Emilio Duró.
  11. "Un hombre solo siempre está en mala compañía". Paul Valery.
  12. "El hombre prudente pide consejo, pero si pide consejo a muchos se convierte en un imprudente. Hay que ser prudente en la prudencia". Luis Manuel Calleja.
  13. "En el mundo profesional la modestia no es una virtud, como nos han enseñado, sino un defecto". Luis Manuel Calleja.
  14. "El hombre inmaduro aspira a morir noblemente por una causa, mientras que el hombre maduro aspira a vivir humildemente por ella". W. Stekel.
  15. "Siempre que un hombre hace algo estúpido lo hace por el más noble de los motivos". Oscar Wilde.
  16. "La primera impresión es generalmente la buena, sobre todo cuando es mala". La Rochefoucauld.
  17. "El tiempo, al igual que el dinero, se mide en función de nuestras necesidades". George Eliot.
  18. "Nunca atribuyas a la malicia aquello que pueda ser convenientemente explicado por la estupidez". Robert Hanlon. Otra forma de explicar la Navaja de Ockham.
  19. "La mentira más común es la que uno se dice a sí mismo; mentir a otros es, relativamente, una excepción". Friedrich Nietzsche.
  20. "El sabio siempre hace de inmediato lo que el tonto posterga indefinidamente". Baltasar Gracián.
  21. "Es más noble declararse a sí mismo equivocado que insistir en que se tiene razón; especialmente cuando uno tiene razón".  Friedrich Nietzsche.
  22. "El mayor descubrimiento de mi generación es que uno puede cambiar su vida cambiando su actitud mental". William James.
  23. "La duda es el principio de la sabiduría". Sócrates.
  24. "Mi vida no tiene propósito, ni sentido, ni significado, pero aún soy feliz. No lo entiendo: ¿qué estoy haciendo bien?". Charles Schulz.
  25. "La gente siempre cree que algo es verdad del todo". J.D.Salinger. Que lo contradictorio del planteamiento (evidentemente, hecho a propósito) no nos haga perder lo que de cierto tiene la idea que se anuncia: que nada es totalmente verdad.

martes, 12 de febrero de 2013

Motivación (en 28 frases)

Al estar ahora más volcado en Twitter, muchas de las frases que leo y me apetece compartir van para allá. Por eso he recopilado las frases publicadas allí en los últimos meses, las he clasificado en varios temas y las reúno en el blog, publicándolas en varios posts. El primero de ellos, sobre #Motivación:

  1. “Al final todo saldrá bien; y si aún no está bien, es que todavía no ha llegado el final”. Anónimo 
  2. “Rodéate de personas positivas que te apoyen. Deshazte de la gente negativa en tu vida”. Kim Kyosaki
  3. “Si te preguntas si tendrás buena cosecha, pregúntate mejor si abonaste bien el campo”. Proverbio chino
  4. “Uno no se ahoga por caerse al agua, sino por no salir de ella”. Anónimo 
  5. “Sigue a varias liebres a la par y te quedarás sin ninguna”. Proverbio ruso 
  6. “Puedes evitar la realidad, pero no puedes evitar las consecuencias de evitar la realidad”. Ayn Rand 
  7. “Si escuchas en tu interior una voz que te dice que no puedes pintar, sigue pintando y conseguirás que esa voz se calle”. Van Gogh 
  8. “Donde con toda seguridad encontrarás la mano que te ayudará, es en el extremo de tu propio brazo”. Napoleón Bonaparte 
  9. “Todo lo que somos es el resultado de lo que un vez pensamos. La mente lo es todo. Lo que pensamos, es lo que seremos”. Siddhartha Gautama 
  10. “Los enemigos más encarnizados de nuestras ideas son aquellos que no las entienden”. Albert Einstein 
  11. “Algunas personas sienten la lluvia; la mayoría sólo se mojan”. Bob Marley 
  12. “Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño”. Paulo Coelho 
  13.  “El mundo tiene el hábito de dejar paso al hombre cuyas acciones demuestran que sabe a dónde va”. Napoleón Hill 
  14. “Si estás en un agujero, no sigas cavando”. Proverbio norteamericano 
  15. “La lógica te lleva de A a B. La imaginación te lleva a cualquier parte”. Albert Einstein 
  16. “Haz lo que puedas, con lo que tengas, donde estés”. Theodore Roosevelt 
  17. “Solo hay una manera de evitar ser criticado: no hagas nada, no digas nada, no seas nada”. Aristóteles 
  18. “Los inteligentes aprenden de sus errores, pero solo los muy inteligentes aprenden de los errores de los demás”. Luis María Calleja 
  19.  “Tanto si piensas que puedes como si piensas que no puedes, estás en lo cierto”. Henry Ford 
  20. “Imposible no es un hecho; es una actitud”. Muhammad Ali 
  21. “La pregunta no es quién me va a dejar, sino quién me va a detener”. Ayn Rand 
  22. “No es porque algo es difícil por lo que no nos atrevemos, es porque no nos atrevemos por lo que algo es difícil”. Séneca 
  23. “Nunca es demasiado tarde para ser quien podrías haber sido”. George Eliot 
  24. “Felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces, están en armonía”. Mahatma Gandhi 
  25. “Inteligencia sin ambición es un pájaro sin alas”. Salvador Dalí 
  26. “El hombre que pretende obrar guiado sólo por la razón está condenado a obrar muy raramente”. Gustave Le Bon 
  27. “La razón obra con lentitud y con tantas miras sobre tantos principios, que a cada momento se adormece. La pasión obra en un instante”. Blaise Pascal
  28. “Si no construyes tu sueño, alguien te contratará para construir el suyo”. Tony Gaskins 
Espero que "te motiven".

viernes, 1 de febrero de 2013

¿Es España un país "emergente"?

Un mercado emergente es aquel en el que la política importa tanto o más que la economía para hacer negocios.

A la luz de esta afirmación de una persona con considerable experiencia en economía y política internacional, en el sexto año de la crisis, con innumerables casos de corrupción, un clientelismo que ha oxidado y entumecido a la sociedad y con una excesiva presencia de la política en la vida social y, como consecuencia, en la económica, me pregunto si alguna vez España ha dejado de ser un Estado "emergente"  (en realidad, a lo que se quiere referir el autor de la cita es a lo que antes se llamaba "un país subdesarrollado" y posteriormente un menos peyorativo "un país en vías de desarrollo") y si alguna vez vamos a dejar por fin de ser un país de tales características. Soy pesimista en esto. 

Un mercado no intervenido, no influido, transparente, controlado por la sociedad y no por los estamentos de poder político, favorece la inversión, la competencia y la innovación. 

sábado, 10 de noviembre de 2012

Un foco sobre lo positivo de nuestra economía

Reconoceré que, apesadumbrado por los múltiples impactos negativos que vengo recibiendo insistentemente, llevo pesimista una temporada sobre la situación económica y empresarial. Cierto es que el entorno (acción de las Administraciones, sector financiero, entorno económico y social...) no hace fácil sacar a la luz la visión optimista, pero también es verdad que, muchas veces, las cosas pueden hacerse cambiar cuando cambia el foco, centrándose en percibir lo positivo en lugar de en lo negativo que ahora tanto nos rodea. Dijo Onasis que "es en los momentos más oscuros cuando debemos concentrarnos en ver la luz". Nos lo recordaba nuevamente ayer nuestro compañero José Ángel Martínez en una conferencia del Club de antiguos alumnos del IE en Toledo.

Aquí dejo un vídeo que se centra en lo positivo, en los activos que tenemos y en las fortalezas en las que debemos apalancarnos. Creo en las personas, en su voluntad e inteligencia, y en que sabremos ser capaces de aprovechar estas capacidades y recursos para, a pesar de las dificultades, reactivar lo que tenemos y crear nuevas iniciativas que nos beneficien como sociedad.



Solo añadiré una cosa más: apoyo a los empresarios y emprendedores. Pero de verdad. No quieren ayudas ni nuevos organismos; solo quieren un entorno administrativo y legal transparente y amigable para desarrollar su creatividad, sus proyectos e inversiones sin obstáculos ni rigideces.

jueves, 12 de julio de 2012

"Los retos del empresario de hoy", artículo en La Tribuna

Para conmemorar el 30º aniversario de la constitución de la Confederación Regional de Empresarios de Castilla-La Mancha (CECAM CEOE-CEPYME), presentábamos hace escasas fechas en Toledo el libro “Grandes Empresarios de Castilla-La Mancha” (disponible en LID Editorial), promovido por la Confederación y que recoge la biografía de 55 empresarios, el primero y más antiguo de ellos nacido en 1.834.

La lectura de estas biografías concita muchas reflexiones pero, sin duda, una parte crucial del valor de la misma está en obtener enseñanzas que sean aplicables a los empresarios y a la situación actual. Solemos aprender con facilidad de nuestras experiencias, pero más difícilmente de las de los demás. Ésta es una buena oportunidad.

Todos los valores y actitudes que se perciben en los empresarios biografiados en este libro son aplicables al empresario de hoy: entusiasmo, esfuerzo, perseverancia, fe en sí mismo y en el proyecto, capacidad de adaptación al entorno, creatividad, tolerancia al riesgo, prudencia, capacidad de toma de decisiones, liderazgo y equipo, foco siempre en el cliente…

Cabe la duda de si las situaciones que estos empresarios vivieron son realmente comparables a las de hoy en día. Muchos de estos empresarios y empresas han sobrevivido literalmente al hambre y a la guerra: en ese sentido, la situación actual, con sus patentes dificultades, es solo un pequeño escollo comparado con las que ellos afrontaron. Sin embargo, el mercado actual es mucho más abierto y global que entonces y, como tal, mucho más competitivo, lo que hace más difícil triunfar y obliga a un esfuerzo adicional para gestionar la empresa con la máxima habilidad y eficacia. La carestía de financiación es otro factor diferencial que complica la situación actual, dificultando la inversión y el crecimiento.

Por economía de espacio, debo citar solo una de las muchas lecciones del pasado contenidas en este libro. Me llama la atención aquella de que, al poner en marcha un proyecto, la idea (en contra de lo que se suele predicar) siendo importante, no es lo más trascendente. Como dijera Napoleón, la victoria pertenece al perseverante, y es precisamente la constancia (o su falta) lo que hace que buenas ideas queden en el camino mientras que otras, quizás menos creativas, suponen grandes triunfos empresariales y personales. Lección ésta muy aplicable al “emprendedor” actual.

Y en cuanto al momento presente, a la luz de lo leído y del nuevo entorno, vienen a la mente algunas reflexiones:

  • La importancia de la formación directiva: existen dos prototipos empresariales que conviene superar; la del empresario sin recursos hecho a sí mismo y la de la persona que triunfa por el mero hecho de tener una idea brillante. Del segundo asunto ya hemos hablado, y del primero, téngase en cuenta que las habilidades y preparación que se requieren para ser empresario son cada vez mayores, que las áreas de la empresa son cada vez más amplias y más complejas, y sobre todo que la competencia se internacionaliza y es mayor y más exigente, lo que requiere, por tanto, mayor capacidad directiva para competir y triunfar.
  • Orientación internacional: las empresas deben encontrar los cauces para internacionalizar en lo posible su actividad. El nuevo emprendedor, por su parte, debe nacer ya, siempre que ello sea posible, con una vocación cien por cien internacional.
  • Liderazgo: si siempre ha sido una característica esencial para dirigir una empresa, la capacidad para gestionar y dirigir personas es un elemento diferencial imprescindible hoy en día, que puede marcar la diferencia entre una empresa promedio y una empresa de éxito. El “saber hacer” es la competencia clave de las empresas y ésta radica en las personas, siendo responsabilidad del empresario el saber elegir a las adecuadas y motivarlas en el proyecto.
  • Tecnología: el uso de las nuevas tecnologías debe ser una habilidad transversal en la empresa y debe estar por tanto en la mente del empresario. Si existen nuevos canales de comunicación con el cliente, estos deben ser conocidos y rentabilizados.

La toma de decisiones debe basarse siempre en una adecuada combinación de experiencia, análisis del nuevo entorno, prospectiva y creatividad. Del pasado aprendemos los valores que sustentan el éxito y cómo no repetir errores. Este libro nos enseña cómo otros empresarios de éxito superaron otras dificultades, parecidas pero nunca idénticas. Conviene, no obstante, echar en ocasiones la vista atrás, desempolvar principios olvidados, volver a la simplicidad de las ideas y obtener así un soplo de aire fresco para afrontar nuestras propias dificultades. Confiamos sinceramente en que este libro inspire a muchos a tomar sus mejores decisiones empresariales.


Éste artículo firmado por mí se publicó ayer en el periódico La Tribuna

lunes, 26 de marzo de 2012

¿Cómo ser más eficiente en la gestión del tiempo? Una historia y una herramienta

Como dijo Fray Luis de León: "Decíamos ayer..."
Erase una vez un granjero muy preocupado y extremadamente atareado (vamos, como solemos estar todos normalmente), pues se le escapaban diariamente muchas gallinas del corral. El hombre corría y corría persiguiéndolas, y no tenía ni un segundo libre para descansar. Un señor que pasaba por allí, al verle correr le dijo:
- Oiga, ¡que tiene usted un agujero en la valla y por ahí es por donde se le escapan las gallinas!
- ¿Y qué pretende usted que haga? - dijo el granjero.
- Pues que arregle la valla.
- ¡No puedo! ¿Es que no ve que no tengo tiempo porque estoy todo el rato persiguiendo a las gallinas?
La obvia moraleja de este pequeño cuento (que escuché la semana pasada en el PPD que estoy cursando ahora en el IESE), es que tenemos que aprender a diferenciar lo urgente de lo importante, pues solemos dedicar nuestro tiempo a lo primero y nunca nos queda tiempo para lo segundo. Y la segunda moraleja es que, esto que parece sencillo, su aplicación luego en el día a día no lo es tanto.

Las matrices de 2x2 (tan sencillitas ellas) muchas veces nos ayudan a evidenciar cosas. Me quedo para esto con la que hizo Dwight D. Eisenhower:
Conforme a este método, se clasifican fácilmente las tareas según si son o no importantes, y según si son o no urgentes.
  • Tareas A: las tareas importantes y urgentes, deben hacerse primero.
  • Tareas B: las importantes pero no urgentes, se pospondrán pero deberá fijarse fecha para su realización.
  • Tareas C: las no importantes pero sí urgentes, deben delegarse a otra persona.
  • Y por último, las que no sean urgentes ni importantes, según otros modelos de análisis, pueden posponerse, delegarse o, sencillamente, no hacerse.
Este modelo también se suele llamar ABC (aunque a mí esto me suena más a costes, pero bueno).

PD.: Para el hacer del día a día (que decía Heráclito), nos seguimos viendo en Twitter ;)

viernes, 11 de noviembre de 2011

Citas citables

Nunca cito a nadie pues, como dijo Diógenes, un pensamiento original vale más que mil citas.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Gobierno abierto: ¿los mundos de Yupi?

En una situación como la presente, donde los ciudadanos (formados e informados; o al menos, deberíamos preocuparnos por estarlo) deben requerir más participación en la toma de decisiones y en la gestión de lo público, donde la credibilidad de la acción de los dirigentes públicos está muchas veces en entredicho, donde la tecnología permite la transparencia y la participación... las conclusiones se sacan solas.

Gobierno abierto, Open Government. Existen ejemplos, éxitos, resultados.


Open Government from The Academy on Vimeo.

Vídeo vía @aguspiedrabuena

Ver también: Sobre incentivos y políticos; qué hacemos para mejorar la clase política española. De aquí sale, entre otras, la necesidad imperiosa de unos gobiernos más transparentes y participativos, y de unos ciudadanos más preocupados y comprometidos.

jueves, 2 de junio de 2011

Mucho cuidado con lo que miras (en tu empresa)

Hace ya muchos años, allá por 1.924, el profesor Elton Mayo, australiano y psicólogo industrial, realizó un estudio sobre condiciones de trabajo en una fábrica de la época, convencido de que una mejora en la iluminación traería consigo una mejora de la productividad de los empleados, lo cual resultó ser cierto. Lo llamativo vino cuando se realizó el estudio contrario, esto es, se analizó al grupo de trabajo en cuestión reduciendo la iluminación hasta llegar incluso a la penumbra (una iluminación "semejante a la de la luz de la luna"): el resultado fue que la producción se incrementó en igual medida a como había ocurrido cuando se mejoró la iluminación. (Llamó la atención sobre este estudio Benoit Mahé en la presentación que nos hizo hace unos días sobre "Retail Coaching").

Estaba claro, por tanto, que existía una variable que no se había tenido en cuenta y que era la que contribuía a  aumentar la productividad de ese grupo. Finalmente, tras un largo trabajo de entrevistas, resultó que las personas participantes en el proyecto, por el hecho de ser objeto de estudio, se habían sentido valoradas como grupo en su trabajo y ello había traído como consecuencia una significativa mejora de su rendimiento. Incrementaban su productividad por el mero hecho de ser observadas (vamos, que a las personas, como a las partículas subatómicas [véase principio de incertidumbre de Heisenberg], es imposible medirnos sin sufrir alteraciones de comportamiento :) ).

En control de gestión se suele decir "dime lo que mides...". En una pyme o un autónomo, que mide menos cosas o no mide nada, habría de pensar "dime qué miras" o "dime en qué te fijas más" y te diré hacia dónde se enfocará el desempeño de tus colaboradores. Si te fijas en cuestiones poco importantes o especialmente, que no están bien enfocadas en los objetivos que realmente interesan como empresa, probablemente se están destinando esfuerzos y recursos (aún de forma no premeditada) de manera ineficiente.

En la empresa es importante tener claro en qué fijarse pues, queriéndolo o no, es en lo que se orientará el trabajo de las personas que en ella trabajan. Si, por ejemplo, una empresa se mira mucho el cumplimiento del horario y no el cumplimiento de tareas o de objetivos, tendremos personas muy presentes pero quizás ausentes mentalmente (ver vídeo), lo que es el prototipo de la baja productividad en España.

En otras ocasiones he destacado la importancia del comportamiento de los directivos en relación con el comportamiento de las personas que trabajan en la empresa. Desde la coherencia entre los objetivos de la empresa, lo que se desea de los equipos, y el comportamiento personal y ético del directivo, hasta incluso la influencia de ese comportamiento en el desarrollo profesional y personal presente y futuro de sus colaboradores (el efecto Pigmalión que comenté tiempo atrás y que también comentaba indirectamente Emilio Duró en este vídeo). Como nos viene a decir también el vídeo, dado que sabemos que comunicamos mucho más de forma no verbal que con las palabras, un estado de ánimo de crisis en el empresario va directamente reñido con un incremento de la motivación del personal o de su esfuerzo, por ejemplo, en mejorar las ventas.

Así pues, hay que empezar por cambiar uno mismo cuando se quiere cambiar la empresa, y hay que empezar a definir con habilidad en qué nos fijamos, que valoramos y qué medimos, para que las personas se orienten hacia ello.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Los perjuicios de un Estado con sobrepeso

Dijo Schumpeter que una "alocada legislación, administración y política, restringen cada movimiento económico e impiden al emprendedor acceder al éxito".

El crecimiento económico está basado en el ingenio y la capacidad de algunos, fundamentada especialmente en su capacidad de persistir en su proyecto, su menor aversión al riesgo y en su resistencia ante el fracaso, para desarrollar productos y servicios valorados por los mercados, transformando su dinero, el de otros inversores y el de los bancos, en mayor valor, generando con ello actividad económica y empleo de los que otros también se benefician.

Un Estado (e incluyo aquí las exageradamente numerosas "n" Administraciones de distintos niveles que lo componen, Comunidades Autónomas, Diputaciones, Ayuntamientos, empresas públicas...) con gran peso en una sociedad nacional o regional, lamina (queriéndolo o sin quererlo) el ingenio y la capacidad de arriesgarse pues, por su tamaño y su influencia en la economía, genera múltiples dinámicas poco beneficiosas. La principal de ellas es que genera negocio por sí misma, por sus acciones regulatorias o por acciones sujetas a autorización administrativa, por lo que reduce enormemente la dinámica de riesgo, ya que pueden obtenerse rentabilidades suficientes con riesgo menor, simplemente apalancados en la propia actividad económica del Estado.

Otros efectos perjudiciales de un Estado en exceso influyente en la economía son la menor transparencia, que desincentiva a los nuevos entrantes; la falta de adecuación de sus demandas a las necesidades reales de los mercados (lo que reduce la competitividad exterior de las empresas, que desenfocan el uso de sus recursos orientándolos a lo que quieren las Administraciones y no a lo que quieren los mercados nacionales o internacionales); el proteccionismo legal, que genera acomodación, falta de reciclaje profesional y falta de innovación; y un largo etcétera que sería prolijo describir.

Si, además, para mantener ese sobrepeso económico, el Estado recurre a la financiación externa y genera compromisos de pago del servicio de la deuda y del propio principal para años sucesivos, estamos ante una irracionalidad de considerables dimensiones, un sinsentido que sólo se justifica por ineficiencia de los dirigentes. Sinsentido que se suma al añadido de que, además, ese endeudamiento resta disponibilidad de crédito a quienes, con él, sí generarían actividad económica real.

En el cambio de modelo productivo que el Estado ahora tanto proclama, para favorecer la competitividad, la innovación y el espíritu emprendedor, el papel del Estado debe ser el de dar un paso atrás en su peso e influencia económica, permitir (e indirectamente, forzar) que los emprendedores, en un mercado transparente y no influido artificialmente, desarrollen con habilidad su ingenio para realizar negocio, aunque ello sea a costa de la destrucción del modelo anterior y quienes de él vivían, como el propio Schumpeter preconizaba en su concepto de la destrucción competitiva.

Ahora que por fin, se puede discutir de casi todo, incluido el tamaño y función de la Administración, decir que la mejor política para favorecer la innovación y la internacionalización es precisamente favorecer la competencia sana y transparente entre las empresas. El Estado tiene su papel de regulación equilibrada, prestaciones e inversiones públicas, pero más allá de ello, contribuye más a la economía dejando de endeudarse, reduciendo su peso y permitiendo que sean otros los que tiren de las andas del desarrollo económico.

Ah, por cierto: esto también ayudaría a garantizar ese llamado "futuro de las pensiones" públicas, hoy tan de moda, pues la mejor garantía de futuro no es tanto (o no es sólo), en mi opinión, incrementar en tiempo o importe las aportaciones, sino incrementar sustancialmente el número de cotizantes (incluido un fuerte y bien llevado recurso a la inmigración), mediante un crecimiento económico que acarree mucho más empleo.